La Dirección General de Tráfico (DGT) ha reforzado su mensaje: si presencias un accidente, estás legalmente obligado a detenerte y prestar auxilio. No hacerlo puede constituir un delito de omisión del deber de socorro, penado por el Código Penal con hasta 18 meses de prisión.
Ante un siniestro, el protocolo de actuación es claro. Lo primero es garantizar la seguridad propia: estacionar en un lugar seguro, activar las luces de emergencia y señalizar el vehículo con triángulos o dispositivos luminosos homologados. A continuación, se debe contactar con el 112, proporcionando información precisa sobre el lugar, número de afectados y estado del tráfico.