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«Piercing» extremo: El hombre de las tres bocas

  • «Piercing» extremo: El hombre de las tres bocas
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Madrid.

Tiempo de lectura 2 min.

22 de mayo de 2014. 23:29h

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Madrid. 22/5/2014

La moda de modificar el cuerpo no tiene límites y hay muchas maneras de hacerlo. La cirugía estética busca mejorar nuestro aspecto, los tatuajes, a su manera, también. Cada uno de ellos, en su justa medida, pueden lograr su objetivo pero son muchos los ejemplos en los que la obsesión por este tipo de prácticas han tenido nefastas consecuencias. El caso de los «piercing» es diferente. Esta moda inspirada en las tribus africanas también parece que no tiene límites y un claro ejemplo de ello es Joel Miggler, un modelo alemán de 23 años, que ha dejado su cara como un colaredo. Textual. Este joven comenzó a estirarse la oreja con 13 años y su afición por las perforaciones ha ido a más. Después de la oreja, se bifurcó la lengua y se perforó las mejillas, dejando un agujero en ambos lados de la cara de 3,6 centímetros de diámetro y quiere llegar hasta los 4. Además, lleva dos agujeros más en los orificios nasales, un piercing en forma de herradura también en la nariz, otro piercing en el labos, dos en la parte alta de las mejillas, unos cuantos más en las orejas, pezones y dos «T» de plata, de unos 10 centímetros ancladas al pecho. El hombre de las tres bocas -que también podría llamarse el hombre chimenea cuando fuma-, ha tenido que cambiar su forma de alimentarse porque ahora debe ingerir los alimentos en trozos más pequeños y para que no le entren objetos extraños en la boca, debe llevar unos tapones cuando va por la calle. Miggler considera su afición como un arte y no le importa sentirse incomprendido. De momento, no ha tenido ningún problema de salud y eso es lo que realmente le importa.

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