Sucesos

La Policía detiene a dos médicos por la muerte de una joven en una operación de estética en Palma

El gerente de la clínica ejercía como cirujano a pesar de estar inhabilitado judicialmente para practicar la medicina

Imagen de un coche policial
Imagen de un coche policialEuropa Press

La Policía Nacional ha acusado a tres médicos de la muerte de una joven británica que fue sometida a una cirugía estética en una clínica de Palma. Los investigadores sostienen que cometieron diversas irregularidades en la intervención, durante la que la víctima entró en parada cardiorrespiratoria. El responsable de la gestión y dirección del centro médico, que además ejercía de facultativo, ha sido detenido por un delito de homicidio por imprudencia profesional grave y delito de quebrantamiento de condena. En cuanto a los otros dos facultativos que participaron en la cirugía, a uno de ellos se le imputa el delito de homicidio por imprudencia profesional, mientras que el otro falleció en Suiza dos meses después de la cirugía a consecuencia de una enfermedad terminal.

El Grupo de Homicidio procedió a la excarcelación del gerente de la clínica del centro penitenciario de Palma donde está cumpliendo otra condena por otro hecho relacionado con el ejercicio de su profesión sanitaria para imputar los nuevos cargos. A este detenido, de 69 años, le constaba una inhabilitación especial para el ejercicio de la profesión sanitaria y para el desempeño de cargos de dirección o gestión de establecimientos sanitarios, una inhabilitación de la que hizo caso omiso al formar parte de la cirugía practicada a la ahora paciente fallecida.

Los hechos, según ha informado la Policía, se remontan al día 1 de septiembre del año pasado. La mujer viajó desde el Reino Unido a la Isla para realizarse varios retoques estéticos. Durante la operación, por motivos que están siendo aún investigados, la víctima entró en parada cardiorrespiratoria y tuvo que ser trasladada de urgencia hasta el Hospital Universitario Son Espases de Palma. La joven permaneció ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) durante casi dos semanas, donde finalmente falleció el 14 de septiembre como consecuencia de las graves lesiones sufridas.

La familia de la víctima presentó una denuncia ante la Policía al entender que se había producido una mala praxis por parte de los facultativos que practicaron la cirugía estética. Los investigadores del grupo de Homicidios averiguaron que, además de la cirugía inicial, los tres médicos aceptaron realizar una segunda cirugía solicitada por la paciente momentos antes de entrar en el quirófano. Este encargo fue aceptado por los todos ellos sin tener en cuenta que la paciente no había sido convenientemente informada de los riesgos que entrañaba la misma. Precisamente, cuando se estaban preparando para iniciar esta segunda cirugía, la víctima entró en parada cardiorrespiratoria.

Otras de la irregularidades detectadas es que la paciente firmó los consentimientos informados para la cirugía programada la misma mañana de los hechos, y que éstos estaban redactados en idioma español, cuando, tal y como informaron sus familiares, ésta no sabía hablar ni leer en dicho idioma.