Brotes epidémicos

El resurgir de la tosferina: al alza desde el verano pasado

España se enfrenta al peor brote epidémico de la enfermedad desde 2015. Los expertos piden a Sanidad que se revisen las pautas de vacunación para proteger a los grupos de riesgo

Tosferina en España
Tosferina en EspañaT. GallardoLa Razón

Desde mediados de 2023 se ha venido observando una escalada de casos de tosferina en nuestro país. Según los datos del último informe epidemiológico del Instituto de Salud Carlos III, la acumulación desde el 1 de enero de 2024 es de 5.242 casos mientras que en el mismo periodo de 2023 fueron apenas 50. Esto supone que, en lo que va de año, la cifra de casos es un 85% superior a la total de 2023 (2.211). Si contabilizamos los casos desde el verano pasado –el periodo en el que empezó la tendencia al alza– ascienden a 7.800.

El índice epidémico acumulado actual es de 25.8 (un índice superior a 1.25 se considera incidencia alta), y, si se mantiene la misma tendencia observada en enero, febrero y parte de marzo, se trataría del peor brote epidémico desde 2015, cuando se registraron un total 9.234 casos.

Primera muerte

Además, la epidemia ya se ha cobrado la primera víctima mortal: "un lactante en el primer mes de vida, sin condiciones de riesgo, cuya madre no se había vacunado durante la gestación". El bebé falleció en la segunda mitad de 2023, según recoge un informe del Centro Nacional de Epidemiología (CNE) del Carlos III. El Ministerio de Sanidad no ha informado de ningún fallecimiento en 2024, aunque sí ha habido casos de bebés muy graves ingresados en Unidades de Cuidados Intensivos Pediátricos.

En dicho informe, los expertos del ISCIII urgen a extremar las medidas de protección de bebés menores de un año para evitar hospitalizaciones y muertes. "Es clave dirigir los esfuerzos a vigilar las coberturas de vacunación en las gestantes y en los niños en el primer año de vida. Es importante que los niños se vacunen, siempre que se pueda, a la edad indicada en calendario y que aquellos que han perdido alguna dosis sean identificados y recuperados para recibirlas tan pronto como sea posible", destacan.

También en otros países

El aumento de casos que vivimos en España también lo están experimentando en otros países del mundo, como Filipinas, Reino Unido, Serbia, Croacia, Dinamarca, Israel, Letonia o Chequia. Este último informó hace unos días del peor brote epidémico de tosferina en su historia reciente, con 1.666 casos en tan solo 2 meses. Por ello, la Sociedad Checa de Vacunación recomendó la revacunación en adultos.

Al mismo tiempo que reaparece la tosferina también lo ha hecho la difteria, ya que la vacuna que se administra cubre tétanos, difteria y tos ferina. Además, hay que recordar los brotes de infecciones causadas por la bacteria Mycoplasma pneumoniae, que se presentan con unas manifestaciones clínicas similares a la tosferina en muchos casos.

"Esta situación nos pone en alerta sobre la cobertura vacunal de esta enfermedad y la infraestimación de casos en adultos, que posiblemente sea mayor. En este contexto, quizá deberíamos plantear también en España la revacunación desde el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas», destaca Francisco J. Roig , neumólogo del Hospital HM Monteprincipe, de Madrid.

Las coberturas vacunales en España son elevadas. Según Sanidad, el 87% de las mujeres embarazadas recibieron en 2022 la dosis frente a la tosferina, el tétanos y la difteria, que inmuniza también al bebé, en una sola inyección. Además, más del 90% de los lactantes fueron vacunados con las dosis de los 2 y los 4 meses.

Dosis de refuerzo en la adolescencia

Aún así, los expertos defienden que lo recomendable ante un brote epidémico de estas características sería incrementarlas. Mayormente por las características propias de la vacuna –la antipertusis acelular– que se usa en España desde 2007 en todas las dosis. "Es inmunógena y efectiva, pero su protección decae notablemente en un plazo de 5-10 años y no actúa sobre la colonización nasofarígea", señala el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (AEP) en su web.

«Aparte de la monitorización de las coberturas vacunales (...) parece evidente la necesidad de revisar el calendario del Ministerio de Sanidad, incorporando la dosis de refuerzo de la adolescencia, incluso adelantándola unos años, para cubrir la pérdida de efectividad de la dosis de los 6 años", añaden.

Una peculiaridad de España es que la mayor incidencia de casos se está presentando en niños entre los 10 y los 14 años, que, en su mayoría, ya fueron vacunados en un 95%. En 2023, los niños de entre 5 y 14 años representaron el 70 % de todos los casos.

Las causas

Respecto a las causas, los expertos explican que la tosferina es endémica a nivel mundial, y se presenta, clásicamente, con brotes epidémicos cada 3-5 años. En estos últimos años, el contexto de la pandemia de covid y de las medidas impuestas para su control (y su posterior eliminación) han marcado la reaparición de esta enfermedad en 2023, como pasó con otras muchas enfermedades respiratorias.

Ambos fenómenos, el carácter cíclico de los brotes de tosferina y los efectos de la pandemia, pueden estar tras el aumento de casos. Pero no puede descartarse la contribución de otras causas. Roig Vázquez destaca entre ellas la evolución de la bacteria que causa esta enfermedad –la bordetella pertussis- que presenta nuevas variantes y la presencia de una cohorte de individuos subinmunizados.

La enfermedad

La tosferina o tos ferina (pertusis) es una enfermedad infecciosa, de las más contagiosas, que afecta a las vías respiratorias. Principalmente supone un grave riesgo para la vida de los lactantes si no están vacunados. Otros grupos de riesgo son las embarazadas y las personas inmunodeprimidas. Aunque es más frecuente en niños en edad escolar, también afecta a la población adulta. En general, se presenta de forma más leve en adolescentes y adultos que en bebés (donde el riesgo de fallecimiento se multiplica).

Los síntomas, en un inicio, son similares a un resfriado común (moqueos, congestión nasal, ojos rojos y llorosos, fiebre y, sobre todo, tos). Suelen aparecer entre 5 y 10 días después de haber estado en contacto con las bacterias que causan esta enfermedad. En algunas ocasiones pueden pasar hasta tres semanas hasta que aparecen los primeros síntomas.