Opinión

La soledad era esto

La discriminación en la vejez se acentúa cada vez más a causa de la tecnología, las prisas y el abandono social por parte de generaciones más jóvenes

En shock por Paloma PEDRERO
Paloma Pedrerolarazon

Siendo el humano un ser esencialmente social, la soledad es nuestro temor más grande. Algo a lo que tristemente ya hemos llegado. Vayan a un hospital público, por ejemplo, y observen cómo se desempeñan los mayores entre máquinas enigmáticas y trabajadores impacientes o estresados. Es penoso, de verdad, que tantos mayores no tengan quien los acompañe en este nuevo orbe de tecnologías crueles y prisas perniciosas. Los habrá que no tienen hijos, otros los tendrán trabajando, otros serán de estos actuales que no incluyen en su credo cuidar a sus progenitores. Entonces, ¿para qué tanto afán por la longevidad si después no se atiende a los supervivientes?

Así que ahí los ves, con sus andadores, sus reflejos marchitos, luchando por ser escuchados con la paciencia que merecen. Es difícil para los jóvenes entender lo que ocurre en la vejez, es un ejercicio de empatía grandioso que la mayoría no hacemos Es difícil comprender lo que no se ha vivido, pero se puede concebir evocando realidades paralelas, recordando, por ejemplo, cómo te sientes cuando estas enfermo o no puedes moverte con sus propios pies. Los mayores ya no tienen madre que remedie ese padecimiento. Los mayores, y no todos, tienen hijos a los que les cuesta aceptar que sus padres ya no son aquellos que les sustentaron siempre.

Mi generación ya estamos buscando alternativas a esa soledad que acaba matándote. Cooperativas de viviendas para personas afines, espacios privados en los que compartir servicios y actividades. Es una forma de aislamiento, desde luego, pero es también una forma de no sentir tanto la discriminación por edad. Se acabaron las familias extensas y las comunidades pequeñas donde jóvenes y viejos convivían. Ahora el edadismo es soledad tenebrosa. Y aunque es el nuevo orden social el responsable, creo que aún se podrían hacer algunas cosas para paliar esta plaga. La primera y esencial es que, desde los poderes, a través de compañas afinadas, se creara conciencia de esta realidad. Conciencia de que cada vez más llegaremos a ser ancianos abandonados. Y actuar al respecto.