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«Tardo en decirlo, no en pensarlo»

Hay 500.000 personas con tartamudez en España. El 80% son excluidas de las entrevistas profesionales. Reclaman igualdad de derechos

  • Los usuarios de la Fundación Española de la Tartamudez han reivindicado su derecho a ser respetados en el marco del Día Internacional de la Tartamudez
    Los usuarios de la Fundación Española de la Tartamudez han reivindicado su derecho a ser respetados en el marco del Día Internacional de la Tartamudez

Tiempo de lectura 4 min.

21 de octubre de 2017. 02:29h

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21/10/2017

«Dame tiempo, déjame hablar». «No voy a callarme». «Tardo en decirlo no en pensarlo». Así, Adolfo, Helena y Fernando han querido reivindicar, en el marco de la campaña del Día Internacional de la Tartamudez, que se celebra mañana, su derecho a ser escuchados, a tener las mismas oportunidades que el resto, así como la necesidad de seguir luchando contra las barreras sociales que les impiden ser ellos mismos. Porque, recuerdan, la tartamudez es sólo una disfunción del habla que no impide el desarrollo personal ni profesional. Pero lo cierto es que el medio millón de personas que lo padecen en nuestro país todavía encuentran problemas para socializarse, bien por miedo a la crítica del interlocutor, a sentirse menospreciados e interrumpidos y por la perpetuación de los clichés que rodean a este trastorno. «Puesto que la sociedad todavía no los considera interlocutores normales, estas personas sufren diferentes problemáticas, no sólo en las relaciones interpersonales, sino también en otras esferas, como la laboral», revela el primer Libro Blanco sobre las personas con tartamudez, elaborado por el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi), que ayer se dio a conocer. En este sentido, la vicepresidenta de la Fundación Española de la Tartamudez, Yolanda Sala, recuerda que si bien se han ido dando pequeños pasos, por ejemplo cuando en 2005 se levantó el veto que prohibía a las personas tartamudas acceder al empleo público, «todavía el 80% de ellas no pasan las entrevistas en las empresas privadas, y no por falta de actitudes sino por los prejuicios del contratante».

Como cuenta Yolanda desde su propia experiencia, la tartamudez «no sólo es la falta de fluidez en el habla, detrás hay mucho más». «Hasta hace poco yo no podía ir a comprar sola, y eso que me considero una mujer funcional, pero hay que salir a la calle y quitarse los complejos». Precisamente, para los que se han sentido como ella alguna vez, excluidos y marginados por su forma de expresarse verbalmente «encuentren ese impulso vital para comerse el mundo», la Fundación Española de la Tartamudez ha lanzado un video protagonizado por algunos de sus usuarios en el que enfrentándose a la cámara, abanderan el estribillo de la canción que el grupo TeCanela compuso en apoyo de este colectivo: «Si tartamudeo al decir te te te quiero, será que te quiero mu mu muchas más veces», dice la letra de la canción. «Es una forma de decirles a los demás ‘‘yo tartamudeo, no me importa y lo digo sin complejo’’», subrayan desde la Fundación Española de la Tartamudez.

Según revela su Libro Blanco, alrededor del 1,5% de la población adulta padece este trastorno, un porcentaje que se eleva hasta el 5% en la población infantil. Y es precisamente este grupo el que sufre una discriminación más acentuada. «De ahí la importancia de la detección precoz de la tartamudez, ya que de no tenerse en cuenta, se iría acentuando hasta la adolescencia». La razón principal es que en la etapa infantil los factores emocionales juegan un papel desencadenante, generando bloqueos e inseguridades que pueden marcar a la persona para el resto de su vida. Por ello, los expertos recomiendan al entorno del menor con tartamudez, que una vez empiezan las disfluencias no se le pida que respire ni que intente hacerlo mejor, que tampoco se les sobreproteja y menos aún que se desapruebe su modo de expresarse».

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