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Hogar
Tender la ropa en la terraza o el balcón es una costumbre muy extendida, especialmente en los meses cálidos. Sin embargo, pocas personas saben que esta práctica puede atraer a uno de los enemigos silenciosos de nuestro armario, las polillas. Estos pequeños insectos pueden colarse entre las prendas mientras están al aire libre y, si no tomamos precauciones, pueden acabar con buena parte de nuestro vestuario.
El problema no es tender la ropa al sol algo que incluso ayuda a desinfectarla de forma natural, sino lo que viene después, recogerla y meterla directamente en el armario sin revisarla ni sacudirla.
Las polillas no siempre se ven a simple vista. Pueden esconderse entre los pliegues de las camisetas, los pantalones o incluso en las costuras de las sábanas. Una vez dentro del armario, si encuentran un entorno favorable oscuro, templado y con fibras textiles no dudarán en instalarse y comenzar a alimentarse de tu ropa.
Además, sus larvas son especialmente dañinas. No solo crean agujeros visibles en los tejidos, sino que también dejan restos orgánicos que pueden dañar otras prendas y propagar la plaga.
Para evitarlo, sacudir bien la ropa al recogerla de la cuerda es un gesto clave. Este sencillo movimiento ayuda a eliminar cualquier insecto que se haya adherido a las prendas durante el tiempo que estuvieron al aire libre.
No es necesario hacer un lavado extra, pero sí se recomienda revisar bien cada pieza antes de doblarla y guardarla. Si quieres ser aún más cuidadoso, puedes pasarle un cepillo suave o exponer la prenda unos minutos al vapor de la plancha, ya que el calor también elimina larvas.
Además de sacudir la ropa, hay otras recomendaciones que puedes seguir para evitar una invasión de polillas:
Tender la ropa al aire libre es una práctica saludable y económica, pero es importante conocer sus riesgos. Con un gesto tan sencillo como sacudir las prendas antes de guardarlas, puedes evitar que tu ropa favorita acabe llena de agujeros o, peor aún, que una plaga se instale en tu hogar. Cuida tu armario y ahórrate disgustos con este pequeño pero poderoso hábito.
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