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Un planeta gaseado

El año 2017 registró el récord en emisión de gases efecto invernadero. Algunos países, entre ellos España, experimentaron temperaturas por encima de la media usual

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Tiempo de lectura 2 min.

17 de agosto de 2018. 23:37h

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Guillermo González.  17/8/2018

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El efecto del ser humano está amenazando al medio ambiente. La atmósfera lleva sufriendo la acción del hombre durante más de 2.000 años y los resultados ya son más que palpables en nuestro ecosistema. Por desgracia, es ya mundialmente conocido el fenómeno mediante el cual determinados gases, que son componentes de la atmósfera, retienen parte de la energía que el suelo emite por haber sido calentado por la radiación del sol.

El llamado «efecto invernadero» está en boca de todos y el planeta está en alerta. La subida progresiva de las temperaturas globales, el derretimiento de los polos y de los glaciares y, en general, los cambios en las condiciones de vida habituales son sólo algunas de las consecuencias de esta fatalidad. De hecho, las campañas ecológicas para reducir la emisión de estos gases –el dióxido de carbono, el metano y el óxido nitroso, principalmente– están cada vez más presentes en la sociedad, aunque los estudios más recientes destapan una situación que no termina de mejorar. China, desde hace tiempo, encabeza el ranking de los países que más CO2 producen en todo el mundo –este gas es el más perjudicial para el medio ambiente– y sus emisiones superaron en 2017 las del conjunto de toda la Unión Europea. Un dato significativo, que supuso el 30% de la emisión mundial de dióxido de carbono durante el pasado año. A China y EE UU le siguen en esta lista otros estados como los 28 países de la UE, India, Rusia o Japón.

Por lo que a España respecta, nuestro territorio fue el año pasado el cuarto que más aumentó sus emisiones de CO2, un 7,4% más con respecto a 2016. Afortunadamente, y aunque varios científicos anunciaron recientemente que el planeta se acerca a un punto de no retorno en cuanto a la contaminación, todavía queda un resquicio de esperanza para nuestro ecosistema. El Acuerdo de París, que entró en vigor en 2016, es un tratado que establece una serie de medidas para la reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) y que servirá para la mitigación y adaptación de los ecosistemas a los efectos del calentamiento global. El acuerdo será aplicable en el año 2020, cuenta con las firmas de más de 190 naciones –entre las que se encuentra la más contaminante del mundo: China– y sentará las bases para materializar la esperada recuperación de la tierra.

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