Una deuda pendiente a la pareja holandesa, móvil del crimen

Juan Cuenca, uno de los detenidos
Juan Cuenca, uno de los detenidos

Madrid- Las incógnitas sobre el asesinato de la ex jugadora holandesa de voleibol Ingrid Visser y su novio, Lodewijk Severein, van resolviéndose según pasan los días. Al parecer, el ex gerente del Club Voleibol Murcia 2005, Juan Cuenca, detenido por la muerte de la pareja holandesa, había contraído una «importante» deuda de miles de euros con la ex jugadora. Asimismo, Cuenca poseía junto a Severein una sociedad, probablemente instrumental, en Gibraltar, cuyo único fin era, supuestamente, blanquear dinero. Un dinero procedente de la adquisición fraudulenta de una cantera de mármol, propiedad de Evedasto Lifante, ex propietario del club de voleibol. «La deuda era grande, pero hay además de por medio un entramado de negocios sucios que ha terminado de esta manera terrible», confirmaron fuentes de la investigación. Todo apunta a que estos dos motivos son a los que se refirió el pasado lunes el Jefe Superior de la Policía en Murcia, Cirilo Durán, al apuntar en rueda de prensa «desavenencias en los negocios» como posible móvil del crimen. Fuentes de la investigación afirman que el ex gerente habría pagado alrededor de mil euros a los ejecutores de los dos holandeses.