Una segunda oportunidad para el perro sin rostro

Kalu consiguió sobrevivir a pesar de una gran herida llena de gusanos que destrozó su cara

Kalu totalmente recuperado junto a los voluntarios de Animal Aid
Kalu totalmente recuperado junto a los voluntarios de Animal Aid

Kalu consiguió sobrevivir a pesar de una gran herida llena de gusanos que destrozó su cara

Los casos de perros abandonados que voluntarios de protectoras de animales rescatan moribundos continuan siendo, desgraciadamente, muy abundantes en todo el mundo. Sin embargo, no siempre puede decirse que la historia tenga un final feliz. En la mayoría de los casos, los perros rescatados tienen unas esperanzas de sobrevivir tan reducidas que las protectoras deciden sacrificarlos para no prolongar más el sufrimiento del animal.

En muchas ocasiones estas historias terminan con la muerte del animal. Pero esto no significa que no haya casos que sorprendan y sigan inspirando el trabajo de los voluntarios. Entre las historias que se pueden tildar de «milagrosas» se encuentra la de un perro llamado Kalu. Este can fue encontrado por la protectora india Animal Aid, que realiza su labor en Udaipur, Rajastán. La asociación, que fue creada en 2002, asegura en su página web que lo que buscan es rescatar y curar a animales enfermos y heridos de su localidad. Salvando a Kalu han demostrado a nivel mundial la efectividad de su trabajo y su gran responsabilidad.

«Encontramos a Kalu en el interior de un hueco de una construcción situada en nuestra población el pasado 7 de octubre de 2015», afirman los voluntarios de la protectora. Ganpat y Kalu Singh fueron quienes encontraron al malherido animal y les soprendió desde un primer momento la herida que tenía en la cara porque«parecía que le hubiese estallado una bomba en la frente. El espantoso agujero estaba infestado con gusanos que estaban literalmente comiéndoselo vivo». Los dos voluntarios decidieron rescatar al animal y llevarlo a la protectora para intentar salvarlo. Nada más llegar al centro, la organización pensó que el sacrificio sería la mejor opción para no prolongar su sufrimiento durante más tiempo. El sorprendente aguante de Kalu, que seguía manteniéndose con vida en la mesa de exploración mientras era examinado por los miembros de la protectora, descartó la idea de sacrificarlo, «algo en su espíritu frenó nuestras intenciones y supimos que teníamos que darle una opotunidad. Debía vivir», explican.

Tras tomar esta decisión, los integrantes de la asociación decidieron ponerse manos a la obra para sacar adelante a Kalu. «Comenzamos un tratamiento con la gran herida de su cara, que era lo más sobrecogedor que habíamos visto nunca». La herida requería un proceso cuidadoso de limpieza ya que se encontraba totalmente infestada por insectos. «Pusimos un polvo en la herida para matar a los gusanos que se albergaban en ella y durante el proceso dimos a Kalu líquidos intravenosos a la espera de que muriesen todos los parásitos». Después de realizar este tratamiento, pusieron al perro bajo sedación y comenzaron a sacarle los gusanos muertos, los restos de tejidos y procedieron a limpiar la herida. «En el transcurso de los siguientes tres meses, Kalu nos asombró con su increíble recuperación y su fuerza de voluntad para recuperarse».

Actualmente, Kalu se encuentra totalmente recuperado. Aunque ha perdido un ojo, su cara está reconstruida y apenas queda rastro del gran agujero por el que se «deshacía» su rostro.