Redes sociales

Uno de cada cinco adolescentes españoles muestra signos de adicción a Internet, el móvil y las redes sociales

Según datos del Plan Nacional sobre Drogas, la prevalencia del uso problemático de Internet se sitúa en un 20,5% entre la población de 14 a 18 años

Casi la mitad de los adolescentes conoce a jóvenes que controlan a sus parejas en Internet, según Save the Children
Casi la mitad de los adolescentes conoce a jóvenes que controlan a sus parejas en InternetEuropa Press

Las redes sociales llevan en nuestra vida casi 20 años, pero es ahora cuando somos más conscientes de los efectos que tienen. La revista Consumer informa que según datos de enero de 2025 de Data Reportal, en España hay 39,7 millones de usuarios de redes sociales (82,9% de la población). El psicólogo social Jonathan Haidt explica en su libro La generación ansiosa: Por qué las redes sociales están causando una epidemia de enfermedades mentales entre nuestros jóvenes, que desde 2010 la evidencia científica demuestra que en los países desarrollados se ha observado un pronunciado aumento del número de jóvenes diagnosticados con ansiedad, depresión y otros trastornos psicológicos. El inicio de esa ola, es 2010 y coincide con la adopción masiva de las redes sociales. “Las redes sociales no son las únicas responsables de esta epidemia de salud mental”, afirma el profesor de Psicología Social de la Universidad de Santiago de Compostela, Antonio Rial Boubeta, que señala otros aspectos como los nuevos modelos de crianza o los ideales inalcanzables impuestos en una sociedad cada vez más individualista. “A pesar de que conocemos el impacto de las redes, no siempre somos conscientes del mismo. Al final, estas aplicaciones son algo cotidiano. Además, tienen muchos ingredientes que facilitan la adicción, como la inmediatez, la estimulación o la gratificación rápida”, apunta Andrés Herráiz, psicólogo especialista en terapia cognitiva conductual.

La última clasificación internacional de enfermedades (CIE) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) no reconoce entre ellas la adicción a las redes sociales. Sin embargo, según datos del informe sobre adicciones elaborado por el Plan Nacional sobre Drogas, alrededor del 3,6% de la población española entre 15 y 64 años presenta un uso problemático de Internet y las redes sociales y un 9,3% de las admisiones a tratamiento que se produjeron en 2022 fueron debidas a trastornos por uso compulsivo de Internet, móviles, dispositivos electrónicos o redes sociales. “Los diferentes indicadores advierten de que es un problema que está en aumento y que, lejos de ser exclusivo de los adolescentes, es global y afecta a todos los grupos de población”, sostiene Antonio Rial.

Según datos del Plan Nacional sobre Drogas, la prevalencia del uso problemático de Internet se sitúa en un 20,5% entre la población de 14 a 18 años. Es decir, que uno de cada cinco adolescentes en España tiene un uso de Internet, el móvil y las redes sociales que bordea la adicción.

Según un estudio de la Facultad de Salud de la Universidad Camilo José Cela, la generación Z, es decir, los jóvenes de entre 16 y 30 años, superan las siete horas al día de uso de móvil, cuatro horas dedicadas a las redes sociales. Otro dato interesante, según un estudio del Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad de 2023 señala que al 44,6% de los jóvenes las redes sociales les quita tiempo de estudio; al 12,9% les ha reducido el tiempo dedicado a salidas culturales y un 9,4% pasa menos tiempo con sus amistades. Además datos del Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad de 2023 señalan que al 44,6% de los jóvenes las redes sociales les quita tiempo de estudio; al 12,9% les ha reducido el tiempo dedicado a salidas culturales y un 9,4% pasa menos tiempo con sus amistades.

“Esto es preocupante, porque un uso problemático que se desarrolla en la adolescencia tiene más posibilidades de mantenerse en la edad adulta”, sostiene el psicólogo Antonio Rial. El incremento de los problemas de salud mental ha sido generalizado en todas las franjas de edad, pero donde realmente ha habido un empeoramiento significativo es en la población juvenil. “No quiero decir que no haya adolescentes que lo puedan gestionar bien, pero para chavales de 13 o 14 años que se pasan el día entre una y otra red social es fácil perderse, porque todavía están en proceso de construcción, tanto de su personalidad como de su cerebro, así que las capacidades de autorregulación emocional y conductual son aún muy limitadas”, añade el profesor de la Universidad de Santiago de Compostela. La recomendación del experto es conseguir retrasar la llegada del móvil lo máximo posible.. “Simplemente retrasando dos años la llegada del móvil los problemas se reducen a la mitad”, concluye.

Problemas de sueño

Los trastornos del sueño mantienen una relación bidireccional con los problemas de salud mental. Los expertos en medicina del sueño llevan tiempo alertando sobre el impacto que la luz azul de las pantallas tiene sobre el descanso, ya que esta luz suprime la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño. “Las redes sociales intensifican este efecto porque implican una estimulación cognitiva y emocional debido a sus interacciones constantes y a un contenido emocionalmente cargado que puede dificultar la relajación necesaria para conciliar el sueño”, explica María José Martínez, coordinadora del grupo de trabajo de Cronobiología de la Sociedad Española de Sueño (SES).

Un estudio publicado en 2021 en la revista International Journal of Environmental Research and Public Health concluyó que el uso generalizado de redes sociales en adolescentes y adultos jóvenes podría aumentar la insatisfacción corporal, haciéndolos más vulnerables a los trastornos alimentarios. “Es muy frecuente, fruto de la exposición repetida y la comparación injusta. La exposición continuada a este tipo de contenido nos hace cuestionar nuestra identidad y juzgar nuestra propia imagen”, sostiene Andrés Herráiz. “Cuanta más sobreexposición, peores son los niveles de autoestima”, coincide Antonio Rial.

Cada vez son más las personas que se reconocen agotadas y fatigadas mentalmente. Un estudio de 2024, publicado en Frontiers in Psychology señaló que un uso excesivo de las redes, el miedo a perderse algo y la sobrecarga de información tenían un efecto significativo sobre la sensación de fatiga. “Solemos emplear las redes como una forma de desconectar, pero más bien, nos convertimos en consumidores pasivos de contenido que acaba anestesiándonos”, apunta Herráiz.

Según un estudio realizado en Dinamarca y publicado en 2024, el uso excesivo de las redes sociales se asocia con un riesgo elevado de sensación de soledad. “Estamos más conectados que nunca, pero a la vez, las relaciones son más impersonales”, señala el psicólogo Andrés Herráiz. Antonio Rial Boubeta las define como relaciones líquidas, de quita y pon: “Cada vez es más habitual encontrarse con chavales que están sumamente solos. Tienen 2.000 supuestos amigos en Instagram o TikTok, pero no tienen ningún amigo de verdad”. “No se construyan relaciones sólidas y duraderas aceptando un punto de vista diferente, generando y promoviendo la empatía y el respeto”, añade.

Además, esta ansiedad y depresión empujan aún más a los usuarios a las redes, especialmente a los contenidos negativos, lo que se conoce como doom scrolling, el hábito de desplazarse interminablemente a través de noticias negativas o inquietantes. Según un estudio publicado en Nature Human Behaviour, las personas con peor salud mental son más propensas a navegar por contenidos negativos, lo que agrava sus síntomas.