
Medio Ambiente
La vida junto al Yamuna, el río sagrado más tóxico del mundo: "Si te metes ahí te quedas sin aliento"
Arrastra una espuma tóxica que flota como nieve

El Yamuna -o, como lo llaman los devotos, la Madre Yamun- no es solo una corriente de agua, hoy cubierta por una espuma tóxica que flota como nieve, sino que es uno de los ríos más sagrados y al mismo tiempo más contaminados del mundo, donde cada amanecer llegan quienes le ofrecen flores, los pescadores que lanzan sus redes y las familias que rezan a los que ya no están.
Los vecinos que han vivido décadas en la ribera aún recuerdan cuando despertar y bañarse en las aguas limpias del Yamuna era parte de la vida cotidiana.
Hoy, esos recuerdos están cubiertos -como la superficie del agua- por una espuma tóxica que, en su paso por Nueva Delhi, se extiende a lo largo de más de 500 metros del río, mientras un hedor químico se eleva del agua, formando un paisaje que se vuelve cada año más peligroso.
"Cuando llegué a vivir a estas orillas hace 26 años, el Yamuna estaba limpio, podía beber su agua", explicó a EFE Sahdev Haldar, miembro de la comunidad que sigue viviendo junto al río en uno de los asentamientos más pobres de la capital y que hoy se dedica a limpiarlo. "Ahora ya no puedo. Tampoco es posible bañarse. Si te metes aquí, te quedas sin aliento. Ya no se puede ni respirar", aseguró.
El río Yamuna, uno de los principales afluentes del Ganges, se extiende a lo largo de 1.376 kilómetros. Aunque solo un 2% de su recorrido pasa por la capital, Nueva Delhi es responsable de cerca del 76% de su contaminación total, según un informe del Comité de Control de la Contaminación de Delhi.
Pese a la polución que tiñe sus aguas, el río sigue siendo un eje vital en Nueva Delhi. Su caudal abastece el 70% del agua de la ciudad y sus alrededores, suministra diariamente a más de 57 millones de personas y resulta esencial para la agricultura local y la industria, que lo utiliza como fuente de energía o en procesos de enfriamiento, según la plataforma india de monitoreo AQI.
En sus riberas, aunque los vecinos llevan años sin ver sus aguas limpias, la vida tampoco se ha detenido, y la población de la capital lo visita a menudo, como si la contaminación no existiera.
La espuma tóxica del río Yamuna tiene su origen en una combinación de aguas residuales domésticas y vertidos industriales, ambos sin tratar. Bhim Singh, coordinador de la Red del Sur de Asia sobre Represas, Ríos y Pueblos (SANDRP), explicó a EFE que esta mezcla genera una contaminación intensa, y que el fenómeno es especialmente visible en el punto donde el río abandona la ciudad de Nueva Delhi.
Esta espuma, señala el experto, es el resultado evidente de la acumulación de sustancias químicas y residuos, que provienen tanto de la capital india como de áreas industriales de alrededor, y que llegan al río sin ningún tipo de tratamiento.
Cada mañana, a partir de las nueve, se puede ver cómo la mayoría de los miembros de la comunidad que vive junto a las orillas del Yamuna salen en barcas. Durante los meses de noviembre y diciembre, cuando la espuma tóxica alcanza su nivel más crítico, el Gobierno de la India los contrata para limpiarla.
En apenas unos minutos, mientras estas embarcaciones navegan por el río, puede verse cómo esta espuma se diluye.
Pankaj Kumar, un reconocido activista indio que cada domingo lidera junto a un grupo de voluntarios labores de limpieza en el río, denunció a EFE que, para eliminar la espuma, estas barcas utilizan un producto químico compuesto a base de silicona, no biodegradable, que puede permanecer en el agua durante más de diez años.
"El gobierno quiere que la gente vea el río sin espuma y piense que está limpio, pero en realidad solo están eliminando la apariencia de contaminación, mientras los químicos siguen ahí, matando la vida acuática y dañando la ecología del río", aseguró.
Según Kumar, el foco debería ser tratar las aguas residuales que causan la espuma, no ocultarlas con químicos que agravan aún más el problema.
Estas aguas no tratadas tienen múltiples implicaciones para la salud de los seres humanos. A esta amenaza se suma la mala calidad del aire de Nueva Delhi, que hace que la urgencia de actuar sea aún más evidente.
Pero mientras, la vida sigue en la ribera del Yamuna. Cada amanecer los pescadores siguen lanzando sus redes, las comunidades siguen habitando la orilla y los devotos siguen llevando flores a la Madre Yamuna.
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