MENÚ
domingo 13 octubre 2019
04:20
Actualizado

Vivir solo amenaza seriamente la salud

Las personas que habitan en hogares unifamiliares, independientemente de su edad, son hasta 2,43 veces más propensas a sufrir un trastorno mental. La soledad es uno de los factores, pero no el único.

  • La hiperconectividad no compensa la falta de relaciones próximas y significativas
    La hiperconectividad no compensa la falta de relaciones próximas y significativas
Madrid.

Tiempo de lectura 5 min.

02 de mayo de 2019. 01:51h

Comentada
B. Tobalina/ M. Alberca.  Madrid. 2/5/2019

ETIQUETAS

La soledad no deseada ni escogida es un problema cada vez más frecuente. Algunos expertos definen este estado de aislamiento como una epidemia social en auge por el tipo de sociedades actuales. En España casi cinco millones de personas viven en hogares unipersonales. Pero no es lo mismo vivir solo, que sentirse solo. De hecho, estar acompañado y sentirse solo es la peor soledad. No importa la edad, el género o la profesión.

Diferentes estudios han asociado el hecho de vivir solo con el desarrollo de trastornos mentales comunes. Ahora bien, se suelen realizar en poblaciones de personas mayores. Con el fin de analizar si esta mayor propensión se da a cualquier edad independientemente de su sexo, Louis Jacob, de la Universidad de Versalles Saint-Quentin-en-Yvelines, y su equipo analizaron los datos de 20.500 personas de 16 a 64 años que participaron en encuestas sobre Morbilidad Psiquiátrica.

Los resultados, publicados ayer en la revista científica «PLOS ONE» fueron más que evidentes: las personas que viven solas tienen más probabilidad de sufrir un trastorno mental. En concreto, el riesgo de desarrollar este tipo de patologías aumenta de 1,39 a 2,43 veces por el mero hecho de vivir solo.

La prevalencia de las personas a estudio que vivían solas en 1993, 2000 y 2007 fue de 8,8%, 9,8% y 10,7%, respectivamente. Mientras que las tasa aquellas que sufren alguna de estas patologías fue del 14,1%, 16,3% y 16,4%. Con estos datos se extraen dos conclusiones: cada vez hay más personas que viven solas y el porcentaje de estas personas con un trastorno mental va en aumento. Jacob establece que no sólo la proporción de personas que viven en hogares unipersonales ha aumentado en los últimos años debido al envejecimiento de la población, la disminución de las tasas de matrimonio y del número de hijos por mujer, sino que los jóvenes también viven solos y pueden sufrir trastorno mentales derivados de dicha soledad.

Más allá de la soledad, el estudio ha intentado encontrar la relación de este tipo de enfermedades con otros factores como la obesidad, tabaquismo, dependencia del alcohol, el consumo de drogas, soledad y apoyo social. Tal y como explica Jacob, «encontramos que la soledad explicaba el 84% de la relación con algún tipo de trastorno psicológico, mientras que el apoyo social y otros mediadores potenciales explicaban esta asociación en mucho menor medida (menos del 20%). Esto puede significar que la autopercepción de las relaciones sociales es más importante que los vínculos sociales reales». Una persona puede estar hiperconectada y, sin embargo, sentirse sola.

«La soledad no deseada puede conllevar el desarrollo de enfermedades mentales y físicas. Un factor clave para la salud mental es estar relacionado con otro, sentir ese cariño, porque somos animales sociables», explica Guillermo Fouce, presidente de la Fundación Psicología Sin Fronteras y vocal del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid. «Hay que diferenciar entre la soledad deseada, que tiene cierto punto positivo, y la no deseada; también sentirse solo con estarlo porque hay gente que no está sola pero sus relaciones no son significativas. Los efectos de la soledad, del aislamiento, de dar vueltas a las cosas, por edad son muy parecidos. Lo que afecta es la vulnerabilidad, ser mayor y no poder salir de casa, o que te diagnostiquen una enfermedad y no tener a nadie que te dé apoyo, por ejemplo», precisa este experto.

Ahora bien «son dos momentos de la vida en los que las necesidades para con el otro cambian. El joven necesita acumular experiencias y crecer, para lo que es clave aprender de los demás y para esto no sirven tutoriales. Mientras que la persona mayor lo que necesita es el apoyo de los demás en un momento de más vulnerabilidad. En los jóvenes la soledad es causa, mientras que en los mayores es consecuencia de un modelo social en transformación», precisa el doctor Javier Quintero, director médico de PsiKids.

Para evitar caer en este pozo, «es importante que una persona que se sienta sola se relacione con otros, que haga actividades para romper esta barrera. Una opción puede ser acompañando a otro que también se siente solo», añade Fouce. Algo fundamental hoy y que lo será aún más en el futuro.

«El aumento de la prevalencia de los trastornos mentales comunes es uno de los retos a los que se debe enfrentar nuestra sociedad y para ello comprender los factores con los que esta relacionado su aumento de incidencia, es clave. Entre estos factores destaca la soledad, pero no solo. Son también importantes la resilencia o al tolerancia a la frustración e incluso al sufrimiento. Avanzamos hacia una sociedad ciertamente indolente, llena de expectativas, pero incapaz de esforzarse para conseguirlas. Y el bienestar en la vida esta íntimamente ligado a la gestión de las expectativas. Si añadimos que la compañía del otro nos confiere cierta protección, y ésta se pierde, entramos en un bucle que retroalimenta el sufrimiento interior, para el que no estamos preparando a las generaciones presentes, ni mucho menos a las futuras. Ciudades cada vez mas pobladas aunque anónimas y gente cada vez mas sola, a pesar de estar hiperconectada», hace hincapié Quintero.

«Apps» (que no son de citas) para paliar la soledad «millennial»

Con las aplicaciones de citas cada vez más extendidas, la tendencia por encontrar nuevas relaciones fuera del ámbito de la pareja gana adeptos dentro de una generación que se reconoce sola y deprimida en un 86%. En este contexto en el que hiperconexión y aislamiento conviven, crece el uso de aplicaciones destinadas a conocer gente con la que relacionarse en la vida real. Lo que han hecho las tradicionales «apps» de citas es incluir un apartado para encontrar una amistad. Meetec es una de las pioneras, que cuenta ya con una comunidad de más de 20 millones de usuarios. Se encarga de aunar eventos y actividades por zona e intereses de manera que, al acceder, puedes ver próximos encuentros a tu alrededor o buscar qué hacer en relación a una temática o grupo de interés. Bumble BFF, por ejemplo, te permite usar el mismo perfil que ya usas en su apartado de citas y estar presente en ambas opciones a la vez, pero solo podrás entablar amistad con personas de tu mismo sexo. Hey! VINA, creada en 2015, está dirigida exclusivamente a mujeres y pone a prueba gustos e intereses con tests cuyos resultados son visibles en el perfil para comprobar compatibilidad.Y Patook se toma muy en serio el «solo amigos»: la aplicación es capaz de detectar si en la conversación hay coqueteo y, si es así, bloquea al usuario.

Últimas noticias