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Voluntarios contra el estigma de las enfermedades mentales

«Solidarios para el Desarrollo» y la Obra Social La Caixa coordinan grupos de acompañamiento a personas con diagnóstico psiquiátrico.

  • En la actualidad, el proyecto atiende a cerca de 65 usuarios
    En la actualidad, el proyecto atiende a cerca de 65 usuarios

Tiempo de lectura 2 min.

13 de junio de 2018. 02:18h

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Ángela Lara.  13/6/2018

Una de cada cuatro personas sufrirá un problema de salud mental a lo largo de su vida. De hecho, ya hay cerca de un millón de ciudadanos que padecen dolencias graves y las cifras de depresión y ansiedad van en aumento. Muchos enfermos pueden llevar una vida normalizada con tratamiento farmacológico pero la mayoría sufren aislamiento y exclusión social debido a la estigmatización y a los prejuicios de una sociedad que los percibe como potencialmente peligrosas.

La asociación «Solidarios para el Desarrollo» en colaboración con la Obra Social La Caixa puso en marcha hace 18 años un programa de acompañamiento a personas con diagnóstico psiquiátrico en el ámbito hospitalario. Los voluntarios que hicieron posible esa acción se plantearon entonces dar continuidad a esa iniciativa más allá de lo que dura el periodo de hospitalización. Fue entonces cuando nació el proyecto «Espacios de participación en la comunidad sostenido por personas con diagnóstico psiquiátrico».

«El grupo quedaba todos los viernes por la noche para compartir tiempo libre, hablar, tomar algo...», explica Marcos Bocker, responsable del programa, que también apunta que «la adhesión a esta iniciativa y el aumento del número de participantes llevó a conformar el programa de salud mental como tal». Los grupos, formados por entre 15 y 20 personas, se autogestionan, por lo que son sus integrantes los que deciden cada día qué actividad van a llevar a cabo. Puede ser visitar una exposición, dar un paseo, realizar alguna actividad cultural o tomar algo.

«Lo que más valoran los usuarios es la posibilidad de compartir tiempo y experiencias con otras personas», indica Bocker, que recuerda que las personas con diagnóstico psiquiátrico «echan de menos vivir como los demás y cuentan con una red social muy limitada».

Entre los usuarios hay personas con psicosis, bipolaridad, depresión, esquizofrenia y trastornos de personalidad, que se encuentran bajo tratamiento y su sintomatología es estable. Sin embargo, para ellos es muy complicado establecer una red social porque tienen dificultades para crear vínculos. Por norma general los usuarios han abandonado el trabajo o los estudios y además, sufren una discriminación que les lleva a aislarse por miedo al rechazo.

Por ello, el programa de salud mental es una herramienta eficaz para potenciar sus habilidades sociales y para evitar el aislamiento. Tal y como señala Bocker, todo ello lleva a una «activación de las capacidades y habilidades que estas personas con diagnóstico psiquiátrico tenían adormecidas». «Con esta iniciativa se les ofrece un espacio en el que desplegar y desarrollar destrezas que están escondidas», recuerda. A día de hoy, el programa atiende a cerca de 65 personas que sufren algún tipo de enfermedad mental grave. De ellas se encargan alrededor de 40 voluntarios.

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