Guillermo Cánovas

La falsa «multitarea digital» de los jóvenes

Los expertos advierten de que hacer dos cosas a la vez ralentiza el trabajo y empeora el rendimiento

Cómo un «like» de Facebook trastoca tu cerebro

Diez pistas para entender la pasión de su hijo por el móvil

Los españoles dedican casi tres horas semanales a las redes sociales

Anorexia por WhatsApp

«Hoy no he comido nada. Sólo un vaso de zumo y son 20 kcal», escribe una chica en su móvil. El destinatario: el grupo «Dulce adicción», donde más de 50 adolescentes comparten experiencias

La Comunidad «combatirá» contra los adolescentes «zombies» con su smartphone

Dará cursillos a niños de Primaria desde septiembre para impulsar el buen uso de las nuevas tecnologías. Habrá expertos en redes sociales, psicólogos y pedagogos

«Aftersex selfie»: los adolescentes derriban el último tabú

El «carpe diem» ya no está de moda, ahora los más jóvenes prefieren enseñar la foto antes que vivir el momento

No sin mi smartphone

El 77% de los jóvenes no sale a la calle sin su dispositivo electrónico, según un estudio de Telefónica. En la actualidad, existen en el mundo casi la misma cantidad. de teléfonos que de personas

Perdidos en la jerga on-line

El acoso a menores también en la red

El pederasta se esconde en la consola

La detención de un pedófilo reincidente por acosar a 50 menores a través de la Xbox pone en evidencia la falta de control de los videojuegos on-line

A la caza del «tweet» que induce a la anorexia

El Ministerio de Sanidad abrió la veda y los «twitteros» no tardaron en responder. «Sanidad pide a Twitter, a través de la Unidad de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil,que elimine cuentas que fomentan la anorexia/bulimia». Así comenzaba la caza de los perfiles que, en 140 caracteres, hacen comentarios a favor de estos trastornos alimenticios.

Cómo un «like» de Facebook trastoca tu cerebro

Pornografía infantil los peligros de internet

La Policía Nacional desmanteló ayer, en colaboración con las autoridades de Estados Unidos, el Reino Unido y Bielorrusia, una red internacional de más de 200 páginas web que se dedicaba a la compra-venta de pornografía infantil. Por unos 75 euros al mes, ofrecían fotos y vídeos por encargo y en exclusiva para «abonados».

ANÁLISIS: En la calle pese a consumir material prohibido