Teatro

¿Qué significa ser un macho de pelo en pecho?

«Man Up», de Teatro En Vilo, busca las bases de la nueva masculinidad desenmascarando las figuras de McEnroe, Humphrey Bogart, Batman o John Wayne

En su nuevo espectáculo, «Man Up», las chicas de Teatro En Vilo (Andrea Jiménez y Noemi Rodríguez) ceden el poder a su gente, a 200 encuestados a los que preguntaron qué querían ver de un hombre sobre un escenario. Vía WhatsApp fueron llegando anhelos, fantasías o imágenes que los preguntados no habían visto antes. «Quiero que un hombre se muestre tierno», pedía uno de los audios; otro: «Verlo parir»; o, también, «que haga el ridículo» y «que pidan perdón por la historia de la humanidad»... Ideas que la compañía reunió para «desenmascarar el relato tradicional de la masculinidad y sus referentes a través de la ironía, la irreverencia y el humor», explican.

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En un «impasse» histórico en el que los códigos masculinos arrastrados han quedado obsoletos y a la espera de que se cree un consenso sobre los nuevos, «Man Up» (del 11 de diciembre al 12 de enero en el Teatro Valle-Inclán, sala Francisco Nieva) pretende cuestionar las suposiciones culturales sobre qué significa ser un hombre «y un lugar desde el que imaginar nuevas maneras de serlo –presentan–. Todo nace por un deseo de reflexionar sobre la idea de género y masculinidad, pero con hombres, y ver qué pasa con esta especie de conflicto que se siente en el ambiente y en el que existe el debate sobre quién es antifeminista o feminazi».

Ya no se lleva el macho ibérico rebosante de Brumel ni el «chuloplaya» (ni el clásico, de pelo en pecho, ni el actual, bien rasurado). Ambos suenan a figuras de otra época. Ahora se busca otra cosa, ¿pero cuál? Según cuentan las directoras de Teatro En Vilo, los audios estructuraron una dramaturgia que lleva a la pieza a un debate honesto, en palabras de Jiménez, en el que «se puedan decir cosas que en la calle no se escuchan porque te miran mal o porque suenan raro por ser demasiado o todo lo contrario. No es que tuviéramos una perspectiva determinada sobre la masculinidad, pero sí un deseo de hablar con los hombres desde un lugar sincero y sin confrontación. La obra tiene un espíritu muy conciliador –continúa–, pero al ser un tema complicado estoy esperando ver qué pasa con el público».

Para ello, En Vilo se ha valido, además de la interpretación sus dos lideresas, de las actuaciones de cinco hombres (Fernando Delgado-Hierro, Pablo Gallego, Alberto Jo Lee, Juan Paños y Baldo Ruiz) que representan otras tantas masculinidades y que se convertirán en diferentes héroes del pueblo llano. «Todos con relación entre ellos», explican de un John Wayne con el complejo compulsivo de salvar el mundo, de un Batman miedoso, de Humphrey Bogart «y sus elegantes maneras de conquistar y de dominar la máscara masculina», de la ira infantil de McEnroe y de un Neil Armstrong que lleva su cuerpo al límite.

Personajes que, para En Vilo, han heredado la masculinidad como una máscara social asimilada por todos durante años y que en «Man Up» tratan de eliminar. «No hay consenso de que todo ello sea una máscara, sino que pertenece al hombre como ser natural. Como los animales de los documentales, que se ponen como punto de partida en muchas ocasiones», explica Jiménez de una careta que ha colocado en el hombre adjetivos como el riesgo, la valentía, la promiscuidad o la violencia.

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Dónde: Teatro Valle-Inclán, sala Francisco Nieva (plaza de Ana Diosdado, s/n. Madrid).
Cuándo: del 11 de diciembre al 12 de enero.
Cuánto: 25 euros.