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Megaestructuras

China se está preparando para una posible guerra nuclear, y lo ha hecho creando un edificio-isla gigante a prueba de bombas

Pekín planea desplegar en 2028 una colosal isla artificial móvil capaz de resistir explosiones nucleares, un gigante de 78.000 toneladas que servirá para consolidar su presencia en aguas disputadas gracias a un blindaje especial y una autonomía de cuatro meses

China se está preparando para una posible guerra nuclear, y lo ha hecho creando un edificio-isla gigante a prueba de bombas SJTU, China State Shipbuilding Corporation

Pekín ha decidido que la geografía ya no es un impedimento estático, sino una variable que puede manipular a su antojo en el tablero de ajedrez del Pacífico. La estrategia del gigante asiático para dominar los océanos ha dado un giro copernicano: ya no se conforman con ganar terreno al mar mediante el dragado de arena para crear islotes fijos. Ahora, la apuesta es construir fortalezas móviles, capaces de redefinir las fronteras marítimas y otorgar a su armada una flexibilidad táctica sin precedentes en zonas de alta tensión geopolítica. Al eliminar la dependencia de un anclaje fijo, China se asegura una capacidad de reacción inmediata ante cualquier conflicto.

En este sentido, la ingeniería detrás de este proyecto busca domar las condiciones más hostiles que ofrece la naturaleza en alta mar. La estructura ha sido diseñada para navegar a una velocidad de 15 nudos, permitiendo su reubicación según dicten los intereses de la nación o la meteorología adversa. Su robustez es tal que garantiza la operatividad incluso frente a olas de nueve metros y, lo que resulta aún más impresionante desde el punto de vista técnico, está preparada para soportar tifones de categoría 17, asegurando su permanencia en el lugar cuando otros navíos se verían forzados a retirarse a puerto.

Por otro lado, el aspecto que más inquietud ha despertado en las cancillerías occidentales es su preparación para escenarios de guerra total. Tal y como han detallado en una publicación reciente desde el South China Morning Post, los ingenieros chinos han desarrollado un blindaje especial capaz de proteger los sistemas críticos de la plataforma. Mediante el uso de paneles "sándwich" de metamateriales y tubos corrugados, la estructura absorbe las ondas de choque reduciendo el estrés del casco un 14% y el desplazamiento por explosión casi un 60%, lo que le permitiría resistir un ataque nuclear y seguir operativa.

Un gigante de acero operativo en 2028

Asimismo, las especificaciones físicas de este leviatán revelan una envergadura que rivaliza con los mayores buques de guerra del planeta. Con un desplazamiento estimado de 78.000 toneladas, su masa es equiparable a la del moderno portaaviones Fujian, elevándose su cubierta principal a unos vertiginosos 45 metros sobre la superficie del agua. Estamos hablando de una auténtica ciudad flotante de 138 metros de eslora por 85 de manga, concebida no solo como un barco, sino como una base de operaciones inexpugnable y autosuficiente.

Finalmente, los plazos que maneja el régimen chino para ver esta plataforma surcando las aguas son notablemente breves. Tras la firma de los contratos de diseño en diciembre de 2024, el objetivo es que la isla, con capacidad para alojar a 238 tripulantes y una autonomía de cuatro meses sin reabastecimiento, esté lista para el servicio en 2028. Aunque oficialmente se vende para investigación y minería, su diseño sugiere una clara dualidad que servirá para consolidar una presencia militar constante en las disputadas aguas del Mar de China Meridional.