

Arqueología
Arqueólogos han descubierto en Gabii, una antigua ciudad situada a unos 11 kilómetros al este de Roma, una estructura monumental de piedra construida hace más de 2.300 años. El hallazgo podría representar una de las primeras obras cívicas monumentales de la historia romana y muestra que los primeros romanos ya experimentaban con espacios públicos planificados siglos antes de la creación del icónico Foro.
El descubrimiento fue realizado por un equipo internacional dirigido por el arqueólogo Marcello Mogetta, profesor de la Universidad de Misuri y director del Gabii Project, en colaboración con el Ministerio de Cultura de Italia. Durante las excavaciones en el centro de la antigua ciudad, los investigadores hallaron un gran estanque de piedra, tallado directamente sobre la roca natural y revestido con bloques cuidadosamente labrados.
La estructura, datada en torno al 250 a. C. (y posiblemente algo anterior en algunas zonas), se encuentra en el punto neurálgico de la antigua Gabii, junto al cruce principal de sus calles. Su ubicación y escala sugieren que pudo haber funcionado como un estanque monumental o espacio público vinculado a un foro primitivo, el corazón de la vida cívica en las ciudades romanas.
El equipo cree que esta estructura representa uno de los primeros ejemplos conocidos de arquitectura pública a gran escalafuera de templos o murallas defensivas. Su presencia anticipa las futuras formas de monumentalidad urbana que caracterizarían a Roma y a su imperio.
El hallazgo también se conecta con excavaciones anteriores del mismo grupo, como el llamado “Edificio del Área F”, un complejo escalonado excavado en la ladera del cráter volcánico sobre el que se levantó la ciudad. En conjunto, ambas construcciones proponen que los primeros urbanistas romanos tomaron inspiración de modelos griegos, adoptando terrazas, plazas pavimentadas y espacios de reunión diseñados para expresar poder político y prestigio cultural.
Gabii fue una poderosa ciudad del Lacio, rival de Roma en los primeros siglos, y fue abandonada hacia el 50 a. C., lo que permitió que su trazado original quedara preservado bajo tierra. Gracias a ello, ofrece una visión excepcional de la vida urbana romana anterior al Imperio, algo imposible de observar en la propia Roma, cuyas capas más antiguas quedaron sepultadas por siglos de construcciones posteriores.
El yacimiento forma parte del parque arqueológico Musei e Parchi Archeologici di Praeneste e Gabii, y ha sido objeto de excavaciones sistemáticas durante las últimas décadas. La continuidad de este trabajo ha permitido descubrir cómo los romanos adaptaron y reinterpretaron las influencias griegaspara desarrollar su propio lenguaje arquitectónico.
Los arqueólogos planean continuar las excavaciones el próximo verano, centradas en la zona pavimentada que rodea el estanque y en una anomalía detectada por imágenes térmicas, que podría corresponder a un templo u otra gran estructura cívica.
Entre los materiales recuperados se encuentran vasijas intactas, lámparas, frascos de perfume y copas con inscripciones, algunos de los cuales podrían haber sido ofrendas religiosas depositadas durante el cierre ritual del estanque hacia el año 50 d. C. Estos indicios apuntan a que la gestión del agua estaba profundamente ligada al simbolismo religioso y político de las ciudades antiguas.