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Hallazgo

Descubren fósiles que revelan cómo los pterosaurios volaban con cerebros diminutos: "tenían sus propias computadoras de vuelo"

Lejos de necesitar un cerebro enorme para coordinar el vuelo, los pterosaurios desarrollaron estructuras cerebrales especializadas de manera independiente, construyendo lo que los científicos llaman una verdadera “computadora de vuelo” desde cero

Análisis de los restos de pterosaurios encontrados larazon

Los pterosaurios, los primeros vertebrados capaces de vuelo motorizado, han fascinado a los paleontólogos durante décadas. Sus fósiles han permitido reconstruir no solo sus cuerpos, sino también sus comportamientos y habilidades en el aire, sin embargo, hasta ahora, se creía que dominar los cielos requería cerebros grandes y complejos, similares a los de las aves modernas.

Un reciente estudio liderado por investigadores de la Universidad de Ohio demuestra que estos antiguos reptiles voladores lograban maniobras extraordinarias pese a tener cerebros sorprendentemente modestos, lo que abre nuevas perspectivas sobre la evolución neurológica y la capacidad de vuelo de los primeros vertebrados alados. El hallazgo surge a partir del análisis de fósiles de pterosaurios y de Ixalerpeton, un pequeño arcosaurio pariente cercano de estos reptiles.

Los restos de Ixalerpeton, de unos 233 millones de años, proporcionaron pistas sobre las estructuras cerebrales primitivas que precedieron al vuelo, por lo que, contrario a lo esperado, los pterosaurios no necesitaban un cerebro grande para procesar la compleja información sensorial y motora requerida para volar. En lugar de ello, desarrollaron adaptaciones específicas que funcionaban como auténticas “computadoras de vuelo”.

Según lo publicado por Interesting Engineering, para llegar a estas conclusiones, el equipo utilizó imágenes tridimensionales de alta resolución a través de microCT, reconstruyendo los endomoldes craneales de más de tres docenas de especies, incluidos pterosaurios, Ixalerpeton, aves, dinosaurios primitivos y cocodrilos modernos, lo que permitió comparar directamente la evolución cerebral de los voladores frente a sus parientes no voladores, revelando que los pterosaurios siguieron una vía evolutiva completamente independiente a la de las aves.

Los resultados sugieren que la expansión cerebral observada en aves y pterosaurios no estaba directamente relacionada con la mecánica del vuelo, sino con comportamientos más complejos y cognición avanzada, y es que mientras que los ancestros de las aves heredaron una estructura cerebral adaptada de sus dinosaurios terópodos, los pterosaurios desarrollaron de manera autónoma lóbulos y flóculos especializados que procesaban la información sensorial de las alas, manteniendo un vuelo estable con cerebros relativamente pequeños.

Cerebros diminutos, pero altamente especializados

El estudio también identificó cómo ciertos rasgos precursores en Ixalerpeton, como lóbulos ópticos agrandados, habrían facilitado la evolución posterior de los pterosaurios hacia el vuelo, lo que mejoraba la visión y la percepción espacial, preparando el terreno para que los reptiles alados pudieran coordinar maniobras complejas sin necesidad de un cerebro voluminoso. En esencia, los pterosaurios construyeron sistemas neurológicos independientes, diseñados específicamente para volar, a los que los investigadores llaman “computadoras de vuelo”.

Aunque los cerebros de estas criaturas eran modestos en tamaño, su forma y especialización eran extraordinariamente eficientes, demostrando que el tamaño del cerebro no es un requisito absoluto para el vuelo, sino que adaptaciones precisas y localizadas pueden permitir a los animales realizar tareas complejas. En palabras de los científicos, los pterosaurios y las aves representan dos experimentos evolutivos independientes en la conquista del cielo, cada uno optimizando el cerebro y el cuerpo de manera distinta para mantenerse en vuelo.