Elon Musk

Elon Musk tiene claro el camino para perfeccionar las capacidades de los humanoides: "Literalmente, haz que el robot juegue con juguetes. Aprenderá"

Lógica y destreza son requisitos fundamentales para considerar que el camino de la robótica avanza de forma favorable, y Tesla enfoca el aprendizaje de Optimus como si se tratara de un niño

Errol Musk en el podcast Wide Awake
Elon Musk compartió escenario con las últimas versiones del robot Optimus a comienzos de noviembre

Una de las características fundamentales de la personalidad de Elon Musk es sin duda la ambición. A la hora de iniciar cualquier proyecto, y se ha embarcado en muchos y de gran éxito, su horizonte de consecución siempre se establece en un punto que a otros les puede parecer utópico e inalcanzable.

Su visión a la hora de arrancar SpaceX fue llegar a Marte en algún momento, hito por el que espera ser recordado en el futuro, tal como él mismo ha reconocido. Con Neuralink fue de los primeros en imaginar que podía existir y ser viable la existencia de interfaces cerebro-computadora.

Y con Tesla, además del desafío de crear vehículos eléctricos con aspecto deportivo demostró en 2003 una preocupación por la conservación del planeta y las energías limpias en sustitución de los combustibles fósiles. Una mirada al futuro que se ha expandido merced al desarrollo de robots humanoides por parte de la compañía, con Optimus como estandarte. Un ejemplar al que sitúa, junto a las compañías chinas, a la cabeza del mercado de humanoides.

Juego de bloques y formas geométricas para enseñar a Optimus

Precisamente sobre la evolución de Optimus y los estándares internos que siguen para su aprendizaje habló Elon Musk el pasado mes de mayo con la cadena de televisión estadounidense CNBC. Durante la entrevista, el multimillonario, de 54 años, reconoció que el camino para dotar al robot humanoide de cierta destreza y lógica para que comprenda formas y espacios no difiere del que sigue un niño en sus primeros años.

Así, Musk explicó que uno de los juegos más tradicionales de la infancia, el de los bloques de formas que se insertan cada uno en su figura (circular, triangular, cuadrada, con forma de estrella o de semicírculo) hasta que a base de repetición se comprende cuál corresponde con cada forma, es también el método de enseñanza que siguen con Optimus: “Y este juego automático, una vez que tengas muchos robots, puedes hacerlo, que consiste en poner al robot en una habitación con juguetes. Literalmente, haz que el robot juegue con juguetes. Aprenderá”.

Capacidad de comprensión de la morfología y el espacio y una repetición que, además, se incentiva por parte de Tesla con recompensas para Optimus cuando demuestra estar en el camino correcto del aprendizaje: “Tienes que tener una función de recompensa que diga que el objetivo del robot en ese juguete infantil de plástico es poner el círculo en el agujero circular, el cuadrado en el agujero cuadrado, el triángulo en el agujero triangular, y seguir haciéndolo hasta que funcione. Y la función de recompensa está teniendo éxito”, reconoció Elon Musk.

Con ello, Tesla busca establecer un espacio en el que Optimus tenga una autonomía que a su vez le sirva para aprender las cuestiones más fundamentales en cuanto a lógica y destreza desde un origen básico. Tan básico, que se vuelve literalmente un juego de niños.