Tecnología
Empresas contratan a la IA como psicólogos para sus empleados: ahora tienen su información más personal
Esta nueva tendencia ha creado dos corrientes, la de aquellos que prefieren exponer sus sentimientos y preocupaciones ante agentes de inteligencia artificial y la de las personas que opinan que esto es una nueva forma de control por parte de las empresas
Con la expansión de la inteligencia artificial, muchos usuarios han recurrido a ella para recibir tanto terapia personal como apoyo emocional, una práctica muy peligrosa debido a esa sensación de falsa confortabilidad que brindan los agentes de IA. Esta práctica ha captado muchos titulares calificándola de dañina, especialmente en los jóvenes. Lo que no ha recibido tanta atención es el uso de IA generativa por parte de los empleadores para evaluar el bienestar psicológico de los trabajadores y brindar apoyo emocional en el lugar de trabajo.
Desde el comienzo de una tendencia global orientada al teletrabajo, industrias que van desde la atención médica hasta los recursos humanos y el servicio al cliente han visto un aumento en los jefes que utilizan sistemas impulsados por IA. Estos sistemas están diseñados para analizar el estado emocional de los empleados, identificar a las personas angustiadas y brindarles apoyo emocional.
Varias compañías han empezado a implementar programas de asesoramiento automatizado que guardan semejanzas con las aplicaciones de terapia personal, una práctica que ha mostrado ciertos beneficios. En investigaciones preliminares citadas por el medio Tech Explore, se observó que en un contexto de diálogo virtual con dinámica médico-paciente, las respuestas generadas por IA lograban que los participantes se sintieran más comprendidos que conversando con otros humanos. Otro estudio que comparó chatbots de IA con psicoterapeutas concluyó que los bots eran “al menos tan empáticos como las respuestas del terapeuta, e incluso en ocasiones más”.
La IA no interrumpe, no emite juicios ni se impacienta si se repiten las mismas inquietudes. Para algunos trabajadores, esta constancia resulta más confiable que la interacción con personas, en especial aquellos que lidian con problemas estigmatizados como la salud mental o tensiones laborales.
Una posible manera de control por parte de las empresas
Sin embargo, pese a estos aspectos positivos, para muchos empleados comienzan a surgir nuevas preocupaciones. Una investigación de 2023 mostró que muchos trabajadores eran reacios a participar en programas corporativos de salud mental impulsados por IA debido al temor a la falta de confidencialidad. Existía el miedo de que lo compartido pudiera repercutir de manera negativa en sus trayectorias profesionales.
Además, existen sistemas de IA en el ámbito laboral que van más allá, analizando en tiempo real la comunicación de los empleados a través de correos electrónicos, chats de Slack o reuniones en Zoom. Este tipo de análisis genera registros detallados sobre el estado emocional, los niveles de estrés y las vulnerabilidades psicológicas de los trabajadores. Toda esta información queda almacenada en plataformas corporativas donde la protección de la privacidad suele ser ambigua y, con frecuencia, se inclina hacia los intereses de la empresa.
La misma tecnología que brinda a los empleados la sensación de ser escuchados y respaldados también produce datos inéditos sobre la dinámica emocional de la plantilla. Las organizaciones pueden ahora identificar qué áreas muestran señales de desgaste, reconocer a los trabajadores con riesgo de abandonar la compañía y observar las reacciones emocionales frente a cambios internos.
Cuando la empatía digital se convierte en vigilancia
La vigilancia constante que ejercen algunos de estos sistemas puede servir para que las compañías no pasen por alto a individuos en dificultades, pero también puede provocar que los empleados regulen su comportamiento para evitar ser señalados. Estudios sobre la supervisión mediante IA en el entorno laboral han dejado claro que los trabajadores experimentan mayor presión y alteran su conducta al saber que la dirección puede revisar sus interacciones.
Estos resultados son relevantes porque, en el ámbito laboral, las consecuencias pueden ser más significativas que en el plano personal. Los sistemas de inteligencia artificial carecen de la capacidad precisa para diferenciar entre aceptar a alguien como individuo y reforzar conductas dañinas. En contextos empresariales, esto implica que una IA podría avalar sin querer prácticas poco éticas o pasar por alto situaciones en las que la intervención humana es esencial.
La tecnología también abre preguntas sobre el papel de los jefes humanos. Si los empleados recurren de manera constante a la IA para recibir apoyo emocional, esto revela importantes carencias en el liderazgo dentro de las compañías. Algunas empresas están aprovechando la información generada por la IA para formar a sus directivos en inteligencia emocional, convirtiendo a la tecnología en un reflejo de las carencias en las habilidades humanas.