Psicología

Un experimento revela que Batman dispara el comportamiento prosocial en el metro, y no es por miedo

Parece un chiste, pero no lo es: un estudio psicológico acaba de demostrar que ver a Batman en el transporte público aumenta las conductas de ayuda

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La próxima serie de Batman ofrece la redención al último villano de DC que podrías esperarWarner Bros

La investigación en comportamiento prosocial lleva décadas buscando maneras de entender, y fomentar, que la gente ayude a los demás en contextos cotidianos. De hecho, estudios de campo, experimentos controlados y análisis culturales han mostrado que factores tan variados como la fatiga, la presión social o la visibilidad de la necesidad influyen en si alguien cede el paso, el asiento o el auxilio.

Por otro lado, casi todos conocemos a Batman, quien más de ocho décadas después de su primera aparición en los cómics, sigue siendo uno de los iconos culturales más reconocibles del mundo con una figura encarna la justicia inquebrantable, el autocontrol y la defensa del débil, valores que el imaginario colectivo asocia inmediatamente con el “héroe que siempre actúa bien”. Un peso simbólico que convierte al Caballero Oscuro en algo más que un personaje de ficción: es un recordatorio visual de conducta moral.

Ahora bien, ¿cuál es la relación entre una cosa y otra? Pues que, recientemente, un experimento inusual realizado en el metro de Milán, y llevado a cabo por psicólogos de la Universidad Católica del Sagrado Corazón, midió si los pasajeros ofrecían su asiento a una persona embarazada cuando, en el mismo vagón, aparecía un individuo vestido de Batman, lo que terminó aportando una pista curiosa sobre la conducta humana: que lo inesperado puede sacarnos de la distracción y volvernos más atentos con quienes nos rodean.

El efecto "Batman"

Según lo publicado por Science Alert, en total se realizaron 138 pruebas con protocolos diseñados para que la escena pareciera natural: la embarazada llevaba una prótesis abdominal y los experimentadores que hacían de Batman y de acompañantes entraban por puertas distintas y se mantenían a distancia, sin interactuar entre sí.

Los resultados fueron contundentes: en presencia de Batman, el 67,21% de las veces alguien cedió su asiento; sin él, esa cifra cayó al 37,66%. Además, muchos de los donantes no asociaron conscientemente su gesto con la presencia del superhéroe, de hecho, bastantes aseguraron no haberlo visto, lo que sugiere que el efecto opera a nivel de atención y contexto más que por intimidación o imposición social.

El fenómeno abre dos lecturas complementarias: por un lado, un estímulo inesperado, como un personaje inusual en un espacio público, puede romper nuestra rutina atencional y hacernos más conscientes de las necesidades ajenas; por otro, la presencia de una figura simbólica que encarna valores culturales (el “caballero” que protege y ayuda) podría activar normas prosociales de forma no deliberada.

Un empujón a la empatía en lugares comunes

Los autores del estudio plantean que la clave no es tanto la fama del personaje como su capacidad para captar la atención y reconfigurar el escenario social, ya que cuando nuestro foco se desplaza, percibimos detalles que antes ignorábamos: una mujer embarazada de pie, una persona mayor con dificultad para sostenerse, un pasajero que necesita ayuda, de manera que esa alerta situacional parece suficiente para aumentar la probabilidad de que alguien actúe en favor del otro.

Aunque la idea de “poner a Batman” en el transporte público suena simpática, el hallazgo tiene implicaciones prácticas, pues señala que pequeños cambios en el entorno (algo tan simple como un elemento inesperado o un recordatorio visual de normas cívicas) pueden aumentar la ayuda espontánea sin necesidad de campañas costosas o sanciones.

De igual manera, los investigadores sugierenrepetir el experimento con otros personajes para ver si el efecto es exclusivo del arquetipo del héroe o si funciona con cualquier estímulo que rompa la rutina.