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El lenguaje secreto de internet: cómo el miedo a los algoritmos cambia nuestra forma de hablar

El miedo a la censura ha creado un nuevo idioma digital, donde los usuarios evitan palabras “prohibidas” para no desaparecer del algoritmo

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InternetElise AmendolaAgencia AP

En las redes sociales ya no se habla de “muerte”, sino de “unalive”. Las armas son “pew pews” y las relaciones sexuales se han transformado en “seggs”. Este lenguaje en clave, conocido como “algospeak”, se ha extendido por internet como una forma de burlar a los algoritmosque (según muchos usuarios) castigan o silencian ciertas palabras.

En redes como TikTok o YouTube, los usuarios evitan palabras “prohibidas” para no desaparecer del algoritmo. Pero mientras las plataformas niegan tener listas secretas, los expertos advierten: la desconfianza hacia la tecnología está moldeando nuestra forma de comunicarnos.

Pero ¿realmente existe una lista secreta de términos prohibidos o todo forma parte de una paranoia colectiva digital?

Un código para sobrevivir al algoritmo

Las grandes tecnológicas lo niegan rotundamente. “YouTube no tiene una lista de palabras vetadas. El contexto importa”, explicó un portavoz de la plataforma a la BBC. TikTok y Meta sostienen lo mismo: no hay censura oculta, solo políticas de moderación que buscan equilibrar seguridad y libertad de expresión.

Sin embargo, la historia reciente sugiere que la realidad es más ambigua. Investigaciones de la BBC y de organizaciones como Human Rights Watch han demostrado que plataformas como TikTok, Facebook o Instagram han limitado ciertos contenidos (desde publicaciones sobre derechos LGTBQ+ hasta mensajes políticos o prorrusos) bajo criterios poco transparentes.

El creador Alex Pearlman, con millones de seguidores, lo resume así: “Si digo ‘ve a mi canal de YouTube’, el vídeo fracasa”. Según cuenta, varios de sus vídeos sobre Jeffrey Epstein fueron eliminados sin explicación. Desde entonces, lo llama “the Island Man”. “El problema, añade, es que gran parte del público no entiende de quién hablas.”

El fenómeno ha generado una cultura de autocensura generalizada. En agosto de 2025, miles de usuarios hablaban de un supuesto “festival de música” en Los Ángeles, en realidad un código para referirse a protestas contra redadas migratorias en EE UU.

“La gente comenzó a sobrerreaccionar porque no sabía qué podía o no decir”, explica el lingüista Adam Aleksic, autor del libro Algospeak. Paradójicamente, el uso del código “festival de música” hizo que los vídeos fueran aún más virales, lo que convenció a muchos de que la censura era real.

Los investigadores llaman a este fenómeno el “imaginario algorítmico: la tendencia a cambiar el comportamiento por miedo al castigo invisible del algoritmo. Según la profesora Sarah T. Roberts, de la Universidad de California, este control no es solo político, sino económico: “Cada cambio en el algoritmo busca mantener a los usuarios activos, atraer anunciantes y evitar la regulación. La prioridad no es la verdad, sino la rentabilidad”.