Ciencia y tecnología

Marte no era un planeta muerto: localizan las "cápsulas del tiempo" que podrían esconder la prueba definitiva de vida en Marte

Mientras el cráter Haleakalā en Hawái ofrece una quietud natural sobrecogedora, el verdadero silencio absoluto se esconde en un laboratorio de Minnesota capaz de absorber todo el ruido y provocar que una persona escuche su propia circulación sanguínea

Hallan un núcleo sólido en Marte que cambia lo que se sabía del planeta rojo
Marte no era un planeta muerto: localizan las "cápsulas del tiempo" que podrían esconder la prueba definitiva de vida en Marteistock

Cuando imaginamos la ausencia total de ruido, solemos pensar en un estado de paz idílica, pero la realidad científica puede resultar mucho más inquietante. En los Estados Unidos, concretamente en Minneapolis, los Laboratorios Orfield albergan una cámara anecoica que ha transformado el concepto de silencio en una prueba de resistencia física y mental. Este recinto ostenta varios récords Guinness y ha llegado a registrar la asombrosa cifra de -24,9 decibelios, un hito técnico sin precedentes que supera cualquier fenómeno natural conocido.

En este sentido, la construcción de este espacio representa una obra maestra de la ingeniería moderna diseñada para anular la física del sonido. Las paredes están recubiertas con enormes cuñas de fibra de vidrio y espuma acústica que, combinadas con gruesas capas de hormigón y acero, logran absorber el 99,99% de las ondas sonoras. Se trata de un entorno estanco, aislado del mundo exterior mediante amortiguadores, donde se genera un vacío sensorial casi absoluto.

Por su parte, la experiencia humana dentro de esta cámara desafía la biología, ya que al eliminar el ruido de fondo, el oído comienza a amplificar los sonidos internos del organismo. Es posible escuchar el funcionamiento de los pulmones o el latido del corazón, y la falta de eco provoca que el cerebro pierda sus referencias espaciales, causando desorientación. A pesar de las leyendas que afirman que nadie soporta más de 45 minutos, un periodista logró permanecer tres horas, un dato que corroboran desde Iflscience, desmintiendo así el mito de la locura inmediata.

La alternativa en el entorno salvaje

No obstante, para quienes buscan una calma real y no un experimento de laboratorio, el planeta todavía conserva santuarios donde el silencio es sinónimo de serenidad. El candidato más firme a lugar natural más silencioso de la Tierra se encuentra en el archipiélago de Hawái, en el cráter del volcán Haleakalā. Allí, los niveles descienden hasta los 10 dBA, una cifra extraordinariamente baja que permite disfrutar de una tranquilidad difícil de concebir en nuestras ruidosas ciudades europeas.

Asimismo, la geografía de este coloso dormido es la clave de su quietud, actuando como un escudo protector frente a las perturbaciones atmosféricas. La enorme profundidad de la caldera volcánica frena el impacto del viento, mientras que la aridez del terreno impide la vida animal, eliminando cualquier canto o zumbido. El resultado es un desierto sónico donde el visitante puede experimentar una soledad acústica pura y sobrecogedora.

Finalmente, es necesario aclarar la aparente contradicción matemática de los valores negativos registrados en el laboratorio estadounidense. La escala de decibelios es logarítmica y el punto cero no marca la ausencia de sonido, sino el umbral mínimo que el oído humano puede detectar. Por tanto, cualquier registro negativo indica ondas de presión sonora que existen físicamente, pero que resultan indetectables para nuestra capacidad auditiva, situándose por debajo de nuestra percepción biológica del mundo.