Inteligencia artificial
Una universidad británica imparte clases con inteligencia artificial y provoca la indignación de sus alumnos
Después de dos años de curso los alumnos descubrieron que sus clases de programación habían sido impartidas por inteligencia artificial
Lo que parecía una iniciativa educativa innovadora ha terminado convirtiéndose en una polémica nacional. La Universidad de Staffordshire, en el Reino Unido, lleva dos años utilizando inteligencia artificial para impartir clases de programación, según denuncian sus propios estudiantes.
Los alumnos aseguran que el curso, parte de unprograma financiado por el Gobierno británico, fueimpartido casi por completo con materiales generados por un modelo de lenguaje artificial, sin supervisión real de profesores humanos.Las lecciones mostraban expresiones en inglés estadounidense, voces sintéticas y errores básicos en los ejercicios.
El caso ha reavivado las críticas al sistema educativo británico, acusado de usar la automatización como una forma de abaratar costes a costa de la calidad de la enseñanza.
Doble moral institucional
“Si entregáramos un trabajo hecho con IA nos expulsarían, pero a nosotros nos enseñan con una”, protestó uno de los estudiantes, identificado como James. “He perdido dos años de mi vida en un curso hecho de la forma más barata posible”, añadió.
La controversia se agravó cuando salió a la luz que la propia universidad prohíbe expresamente el uso de IA por parte del alumnado, bajo amenaza de sanciones por mala conducta académica. En sus normas internas se especifica que los estudiantes no pueden “externalizar su trabajo a una IA o a otra persona”, aunque sí se les permite utilizarla como herramienta de apoyo.
Pese a ello, el centro modificó sus políticas para autorizar el uso de inteligencia artificial en la docencia, creando un “marco para profesionales académicos que empleen automatización”.
Un vídeo difundido recientemente muestra una de estas clases, donde una voz generada por IA comienza con acento británico y, de forma repentina, cambia a español, lo que ha aumentado las críticas sobre la calidad del contenido y la falta de control humano.
El caso de Staffordshire ha reavivado el debate sobre el uso ético y responsable de la IA en las aulas, especialmente cuando sustituye tareas esenciales de enseñanza. Para los estudiantes afectados, se trata de una muestra más de la precarización del sistema educativo y de cómo la tecnología puede usarse para abaratar costes a costa de la formación.
“Estoy a mitad de mi vida y de mi carrera”, lamenta James. “No puedo empezar de cero; estoy atrapado en este curso”.