¿Cuánto dinero te cuesta cargar el móvil cada día?

Para calcularlo hay que tener en cuenta cuestiones como que no todos los teléfonos tardan lo mismo en cargar y no todas las personas tienen contratada la misma compañía eléctrica

Cargar el móvil forma parte de nuestra rutina diaria. De hecho, podríamos decir sin exagerar que nos hemos vuelto dependientes de los cargadores. En nuestros bolsos y mochilas, ahora, junto al paquete de pañuelos, la cartera, las llaves de casa y el móvil no falta este objeto. E incluso, en los casos más extremoso, una batería externa.

Tal es nuestra fijación por él que, cualquier fin de semana que pasemos en casa, podemos llegar a cargar el móvil hasta dos o tres veces, pero, ¿cuánto cuesta realmente cargar el smartphone?

Para resolver esta pregunta es necesario conocer el precio del kilovatio hora (kWh), que depende del tipo de tarifa eléctrica que tengas contratada y también de la potencia contratada que se suscriba con la comercializadora. Como éste oscila entre los 0,10 euros y los 0,15 euros por kWh, tomaremos como referencia 0,14. Este precio tenemos que multiplicarlo por el consumo efectuado, es decir, por el número de horas que nuestro teléfono necesita para cargarse, y el resultado a su vez por su potencia convertida a kWh –en vez de en vatios, que es lo habitual– para obtener el coste en la factura de la energía eléctrica consumida.

15 vatios

La batería de un teléfono móvil necesita una potencia de 15 vatios (0,015 kW) y suele cargarse entre una y dos horas. Por ejemplo, si tomamos como referencia un iPhone 7, tardaremos una hora aproximadamente, es decir, se necesitan 0.015 kWh para cargarlo. Si multiplicamos esta cantidad por los 365 días del año (5,47 kWh) y luego por el precio de un kWh (0,14 euros) sabremos cuánto nos cuesta cargar el teléfono al año: 0,76 céntimos.

Seguramente, tú también cargues tu teléfono por la noche. Es lo más habitual: vas a acostarte y dejas tu terminal conectado a la red eléctrica hasta que amanezcas. A continuación, lo desenchufas y comienzas tu rutina diaria. Pero en este simple gesto hay una acto que casi siempre pasa desapercibido y que tiene unas repercusiones importantes: el cargador sigue enchufado y, por lo tanto, gastando energía.

Esto es lo que se conoce como consumo vampiro. O dicho de otra forma, se trata de aparatos conectados permanentemente a la red que, en realidad, no están en funcionamiento, pero siguen consumiendo electricidad y, por lo tanto, aumentando en la factura eléctrica. Se calcula que en España, este modo stand by representa casi un 3% del consumo total de la electricidad del país y representa un 6,6% del consumo doméstico, según los datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía (IDEA). Se da en todo tipo de electrodomésticos como reproductores, televisores, monitores, microondas, hornos…

Sin embargo, hay algunos aparatos cuya conexión a un enchufe apenas incide en este aspecto, ya que su voltaje es pequeño y consumo es prácticamente despreciable. Este es el caso de los cargadores. Es cierto que casi siempre se encuentran enchufados por toda la casa, aunque también que el gasto económico que esto supone es muy bajo. Si aún así, eres de los que no le gusta perder ni un céntimo, entonces sé precavido y, cada vez que salgas de casa, retira el cargador.