Danza cyborg: así son los ‘órganos’ tecnológicos de los nuevos artistas

¿Qué hubiese ocurrido si Meryl Streep hubiese bailado, en ’Mamma mia’, con un láser apuntando a los tres señores que supuestamente eran los padres de su hija? O si, en Grease, los bailoteos de John y Olivia estuvieran controlados por sensores del movimiento. Este es el resultado

¿Qué hubiese ocurrido si Meryl Streep hubiese bailado Super trouper con un láser apuntando a los tres señores que supuestamente eran los padres de su hija, interpretada por Amanda Seyfred? O si, en Grease, los bailoteos de John y Olivia estuvieran controlados por sensores del movimiento. Lo mismo para la prueba de Jennifer Beals en Flashdance. Imaginaos si hubiese utilizado unas e-traces, unas zapatillas que dibujan con eficacia su movimientos artísticos gracias a los datos enviados desde una app que las controla.

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Hablar del cuerpo en movimiento en sincronía con la tecnología es algo poco habitual. De hecho, aunque estamos rodeados de miles de gadgets, no hay muchos estudios concienzudos sobre esta relación a priori, tan lejana. Alguno de los que lo han hecho posible, a lo largo de la historia, han sido Loie Fuller o Merce Cunningham. En Click, Click, Click, analizamos la relación entre la tecnología y la danza. ¿Existe obras que ya las compaginan? ¿Y compañías? Por supuesto.

Aunque parezca que no tienen nada que ver, estamos ante dos disciplinas que encajan a la perfección y que han buscado investigar caminos conjuntos para el tratamiento de nuevas formas escénicas o formas de expresión. Por ejemplo, por un lado, ingenieros de la Universidad de Minnesota han logrado crear un dispositivo que une las ondas de sonido con las de luz. Este chip utiliza una base de silicio recubierta con nitruro de aluminio que permite llevar a cabo un cambio eléctrico que hace que el material se deforme y genere ondas de sonido que crecen en su superficie. Por otro lado, iLuminate es una empresa que trajes que incorporan un software capaz de controlar el complejo sistema de luces que utiliza. De tal modo que el programa utilizado permite la sincronización entre música, movimiento y efectos de luz, que a su vez se combina con un escenario completamente oscuro para crear la ilusión de pantalla digital.

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En España, existe una laboratorio dedicado exclusivamente a este campo de investigación. Se trata de un proyecto que surgió en 2017 de la colaboración entre el Festival Trayectos de Zaragoza y el Centro de Arte y Tecnología Etopía, junto a los Departamentos de Robótica e Ingeniería de Diseño de la Universidad de Zaragoza, BIFI, laboratorios CESAR, ISAAC Lab, Affective Lab, I3A y GIGA. Su objetivo es fomentar el encuentro de artes escénicas, especialmente danza, con tecnologías y nuevos medios, creando un espacio de experimentación y creación coreográfica. ¿El objetivo? Investigar la relación de la danza con la robótica, la fachada digital, el vídeo inversivo, las técnicas de captura digital, el software

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Las recomendaciones tech de Néstor Lizalde

Dancing building es una performance que aúna danza y tecnología en un espectáculo de escala arquitectónica. El grupo formado por la compañía D´Clik junto a la coreógrafa Victoria P. Miranda, bailan con uno de los edificios que forman el Centro de Arte y Tecnología Etopia, interactuando con su fachada LED que responde con formas electrónicas al contacto con su superficie. La obra se ha realizado mediante la colocación de una serie de sensores de vibración en los vidrios que forman una de las fachadas del edificio. Estos son escuchados por un sistema audiovisual programado para interpretar los inputs generando formas gráficas y sonido a través de osciladores computerizados.

Su autor es Néstor Lizalde, responsable de otras tantas uniones entre ambos mundillos, como Agujero o Boca en la red. Su trabajo se centra en la investigación y la creación de dispositivos electrónicos, sistemas audiovisuales e instalaciones interactivas, con las que explora las posibilidades surgidas en el mundo del arte a través de los llamados nuevos medios. Hoy está aquí para contarnos qué hizo para alzarse con el premio a mejor artista menor de 35 años de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte y chivarnos algún que otro imprescindible tech.