¿Y si Velázquez, la infanta Margarita o Nicolás Pertusato hubieran sufrido phubbing?

El planteamiento es muy sencillo: tan sólo hay que imaginar a cada uno de los personajes de ‘Las Meninas’ enganchados a su teléfono móvil

¿Y si Velázquez, la infanta Margarita o Nicolás Pertusato hubieran sufrido phubbing?RC (nombre del dueño)

El planteamiento es muy sencillo. Tan sólo hay que imaginar a cada uno de los personajes de Las Meninas enganchados a su teléfono móvil. Y lo que es peor aún: asintiendo con cabezazos mecánicos e incoherentes palabras al creador que los estaba dibujando. Todo un despropósito. También podría darse el caso de que el pintor sevillano hubiese sufrido este tipo de adicción, lo que seguramente hubiera derivado en un cuadro completamente distinto. La smartphonedependencia es un mal que no atiende a personas o épocas, por lo que de haber existido en el siglo XVII, Velázquez y compañía también habrían sufrido sus consecuencias negativas. Entre selfies, boomerangs y tiktoks hubiese quedado la cosa.

'Las Meninas', de Diego Velázquez

Diego Velázquez

No hay que perder de vista que Velázquez se retrató a sí mismo en uno de sus cuadros más icónicos como si de un selfie se tratase. Aparece de pie, delante de un gran lienzo y con la paleta en su mano. Parece el protagonista de la obra. De hecho, se está autoafirmando como pintor de la misma forma que cualquiera de nosotros ante la cámara de nuestros móviles. De haber existido los smartphones en el siglo XVII, el lustro que tardó el artista en crear Las Meninas hubiesen sido alguno más. Según un estudio de Hootsuite, los españoles pasamos cinco horas y 18 minutos diarios conectados a Internet. Por lo que, con Instagram o WhatsApp, no le hubiese podido dedicar el mismo esmero a la familia de Felipe IV.

El perro

El mastín español, antiguamente, se utilizaba para vigilar y defender a los rebaños de los peligros de los lobos y de otros depredadores, a la vez que hacían pensárselo dos veces a los ladrones. No obstante, a pesar de fuerza y de su tamaño, esta raza no abusa de sus cualidades físicas y suele mostrarse muy tolerante. De hecho, como detalle, en la imagen puede verse que está siendo pisoteado por uno de los enanos y apenas se inmuta, lo que le convertía en el reflejo idóneo de la nobleza. Hoy, posiblemente, sería el rey de las redes perrunas como ya lo son Piper, Eros, Bimba y Lola. Toda la Corte se lo hubiera rifado para sus publicaciones.

José Antonio Velázquez

José Antonio era el aposentador de la reina, así como el artista lo era del rey. En la pintura aparece situado en el fondo, en una puerta abierta por donde entra la luz exterior. Parece que está posando, con la rodilla doblada y los pies sobre escalones diferentes. Como dice el crítico de arte Harriet Stone, “no se puede estar seguro de si su intención es entrar o salir de la sala”. Algo similar a lo que ocurre con los boomerang de hoy.

La infanta Margarita

La infanta Margarita tenía cinco años cuando Velázquez comenzó la obra. En ese momento, todavía no había nacido su hermano Carlos, que acabaría reinando y que, a causa de su frágil salud, sería conocido como El Hechizado. En la creación, el pintor la sitúa en el centro de la composición, vestida de blanco. La niña, con su largo cabello rubio, mira al espectador de la misma forma que lo hacen hoy influencers de la talla de Dulceida, María Pombo o Paula Gonu. “Aunque lo más probable es que, de haber tenido el último modelo de iPhone, se hubiese pasado todas las sesiones grabando stories y preparando contenidos para sus followers. Es un móvil muy atractivo”, sostiene Sergio López, experto en marketing emocional.

Felipe IV y Mariana de Austria

Aquí aparecen Felipe IV y Mariana de Austria. Están reflejados, pero parece que están mirando hacia fuera del cuadro. Si los reyes no estaban en la sala, pero se evidenciaban en el espejo, lo lógico es pensar que Velázquez estaba pintando su retrato. Sin embargo, ellos realmente se sitúan donde estamos nosotros. Esta es una de las teorías que existen en torno a este misterio, aunque hay otras tantas repletas de detalles. Sea como fuere, hay que tener presente que si el creador sevillano hubiese sufrido de phubbing, jamás los hubiera dibujado. O mejor dicho, nunca se hubiera percatado de su presencia por culpa del scroll y de los likes.

Nicolasito Pertusato

De haber nacido en el siglo XXI, Nicolasito Pertusato pertenecería la Generación Z, sería tiktoker y amaría a Billie Eilish. Es uno de los sirvientes de la Corte. Ingresó en palacio en 1650, teniendo en la reina a su principal valedora. Su expediente como enano finalizó en 1660 y, a partir de 1664, comenzó a observarse cómo los escribientes dudan ya si llamarle Nicolasito o Don Nicolás, pues por esa fecha es cuando el Rey le agregó otra merced a las dos que ya tenía. Imagínenselo a ritmo de El encuentro, de Amaia y Alizzz. Todo un hit real.