Xbox Series X, la nueva bestia de Microsoft tiene todo a su favor para liderar una nueva generación de juegos

En La Razón, ya llevamos unas semanas conviviendo con el sistema, y entre sus grandes promesas cumplidas, es indudable, una agilidad sin precedentes, el meritorio uso de almacenamiento ultrarrápido en SSD y la aportación de tecnologías de compresión

La nueva generación ha comenzado y Xbox Series X es el arma más poderosa de Microsoft en esta nueva era. Una etapa donde la servidumbre del videojuego se acerca al arte con un diseño minimalista empoderado por el negro y un hardware con la potencia más brutal de la generación. En La Razón, ya llevamos unas semanas conviviendo con el sistema, y entre sus grandes promesas cumplidas, es indudable, una agilidad sin precedentes, el meritorio uso de almacenamiento ultrarrápido en SSD y la aportación de tecnologías de compresión, que llegan con el objetivo de hacer que la experiencia de “querer jugar” y “volver a jugar” sea algo instantáneo. Además de gráficos con mejoras palpables hasta el ojo más torpe (entre nosotros, es la obligación de esta y de cualquier nueva generación de sistemas), la casa de Redmond ofrece una máquina potente y compacta, bien diseñada, silenciosa e impecable en la gestión.

El momento de abrir “La caja”

Ya la tienes entre tus manos. Ahora, una vez vulnerado el embalaje de Xbox Series X, la coherente proposición de sus diferentes elementos dentro de su cajón, con el detalle de situar la consola en el centro del estuche como si se tratase de un rey en su trono de espuma negra, nos permite hacernos una idea de cómo trata Microsoft de situar su consola: una plataforma de élite sobrada de calidad. Series X expone sus líneas ásperas y su imponente aspecto rígido para dejarse notar con un toque de personalidad irreparable.

Una vez encendida, la consola se refleja sobre una interfaz muy familiar y que ya está presente tanto en Xbox One como en el resto de plataformas del ecosistema Microsoft. La navegación, en este caso, más rápida, casi inmediata y el mando de control, que tantas alegrías ha dado a la Casa de Redmond, se percibe más rápido y ágil, aunque apuesta por una línea continuista, con un diseño muy similar, aunque se reemplaza el clásico D-Pad por un pequeño tablero circular y se incorpora un botón para compartir en el centro del mando.

Entre las novedades impuestas por los diseñadores para la interfaz, se destaca, por ejemplo, la reformulación de la barra lateral que ocupa la pantalla cuando los usuarios presionan el botón central del mando. La herramienta ha sido rediseñada para garantizar un mayor uso de los elementos individuales que la componen, permitiendo acceder rápidamente a cada función sin tener que navegar entre pestañas agolpadas.

Respuesta y rendimiento

El acceso inmediato a los juegos está resultando un arma muy poderosa. Es imposible pasar por alto el acceso inmediato a los juegos y la carga ultra rápida de aplicaciones. Gracias al SSD el tiempo de carga de los juegos se reducen al mínimo, y la guinda se denomina Quick Resume, una función que permite saltar entre multitud de juegos reanudando la partida en el momento exacto donde lo dejaste. Todo en menos de un suspiro.

En su interior no falta potencia con un procesador de diseño personalizado que aprovecha la última arquitectura Zen 2 y Radeon RDNA de AMD, la plataforma monta una memoria GDDR6 de alto ancho de banda y una unidad SSD. Además de los juegos propios con sello Xbox Game Studios, como, por ejemplo, la versión de consola de ‘Gears Tactics’, la nueva generación de Microsoft contará con importantes apoyos de terceros, por ejemplo, se estrenan ‘Yakuza: Like A Dragon’; ‘Assassin’s Creed: Valhalla’; ‘Watch Dogs: Legion’; ‘Devil May Cry 5: Special Edition’ o ‘DiRT 5’, entre otros. A todo esto, hay que sumar las características de retrocompatibilidad con todos los juegos de las anteriores consolas del entorno Xbox.

Todos los juegos del catálogo Xbox

Una herramienta de retrocompatibilidad perfectamente expuesta y muchas actualizaciones de software para mejorar la calidad de los juegos, tampoco es algo para desestimar. El nuevo sistema, no solo permite acceder a todos los títulos publicados en consolas anteriores, también los mejora, puesto que se ejecutan de forma nativa en el hardware Xbox Series X, con toda la potencia de la CPU, la GPU y SSD. Sin modo boost, sin reducción de reloj, se dedica toda la potencia para todos y cada uno de los juegos compatibles. Esto significa que todos los títulos se ejecutan con el rendimiento máximo para el que fueron diseñados originalmente, muchas veces incluso un rendimiento más alto que el que vieron los juegos en su plataforma de lanzamiento original, lo que resulta en velocidades de fotogramas más altas y más constantes, renderizados con su máxima resolución y mayor calidad visual. También experimentan reducciones significativas en los tiempos de carga debido al salto en el rendimiento del SSD NVME que alimenta la arquitectura de velocidad de Xbox.

¿Preparado para la nueva generación?

Xbox Series X es una poderosa evolución del entorno de juegos de Microsoft: una máquina rápida, poderosa, imponente, con un atractivo diseño silencioso como un ninja y que incorpora varias tendencias, como velocidades de cuadro más altas y almacenamiento más ágil en SSD. Y, por supuesto, un aumento en la capacidad gráfica para disfrutar de sensaciones más avanzadas. Se elimina uno de los mayores generadores de frustración entre los jugadores: los tiempos de carga y la consola se acerca a los que se exige a cualquiera de nuestros modernos dispositivos: acceso inmediato con respuestas inmediatas a las órdenes, siempre dispuestas a ser ejecutadas al instante.

En resumen, Xbox Series X es una plataforma robusta, poderosa, atractiva, silenciosa y eficiente en múltiples aspectos (diseño, rendimiento, interfaz), ahora solo depende de la capacidad de los desarrolladores para explorar y explotar toda la potencia que es capaz de generar esta nueva generación, que no dudes, está llamada a ofrecernos experiencias memorables.

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