El secreto que Steve Jobs copió a Albert Einstein

Gracias a él, consiguió desarrollar alguno de los productos más punteros de Apple, como el iPod

El secreto que Steve Jobs copió a Albert Einstein
El secreto que Steve Jobs copió a Albert Einstein

No hay duda de que Steve Jobs ha sido una de las grandes mentes de la historia. Algo que demostró desde los inicios de Apple en el garaje de la casa de sus padres. Allí, ya empezó a dilucidar lo que sería una de las compañías más exitosas y poderosas del planeta. Y lo hizo a base de esfuerzo y tesón. Lo que por aquel entonces rondaba en su cabeza, con el paso de los años, se ha convertido en todo un icono de la tecnología. Y en todo este proceso hay un elemento que juega un papel esencial.

Si por algo se caracterizaba Jobs era por su tendencia a perder el tiempo. O dicho de otra forma, a dejar para el día siguiente lo que podía hacer hoy. Esa tentativa constante a la procrastinación fue parte de su estrategia para ser más creativo. Y sí, aunque parezca increíble, le funcionaba. Así nació, por ejemplo, el iPod. Según Business Insider, Adam Grant, profesor de Wharton, esos periodos de tiempo servían al empresario para reflexionar sobre futuras ideas.

De hecho, no era una actitud exclusiva de él: otros creadores también la usaban en sus respectivos campos. Ese es el caso de Jack Dorsey (fundador de Twitter) o Aaron Sorkin (guionista de La red social o Algunos hombres buenos). Pero, ¿por qué les funcionaba? Sencillamente porque, con presión, la creatividad no sale tan fácilmente. Lo que explicaría que todos esos nombres solieran tomarse habitualmente periodos de descanso que activasen su creatividad con diferentes actividades.

Esta práctica no la inventaron ellos, ni mucho menos. Sino que procede de alguno de los grandes pensadores del a historia, como Albert Einstein. Al físico alemán le gustaba presumir de su preferencia por trabajar poco y holgazanear mucho, pues ésta era la única forma que tenía de pensar en aquellas cosas que traspasan la rutina diaria.

Este pensamiento está basado en la teoría de las tres B de Ludwig Wittgentein: bedroom, bus y bath (cama, autobús y baño, en español). Según este filósofo, la inspiración suele llegar cuando vamos a dormir, cuando hacemos nuestras necesidades en el váter o cuando nos dirigimos al trabajo en transporte público. O lo que es lo mismo, en aquellos momentos en los que nuestro cerebro ni está haciendo ninguna actividad estresante, lo que le permitiría desarrollar toda su capacidad imaginativa.