El maletín nuclear de Joe Biden: ¿cómo funciona el arma que podría acabar con la humanidad?

Es de cuero negro y pesa unos 20 kilos aproximadamente. Acompaña siempre al presidente de Estados Unidos por si, en algún momento, tiene que activar un ataque en cualquier parte del mundo

Washington (United States), 24/01/2021.- US President Joe Biden, center, leaves the Holy Trinity Catholic Church in the Georgetown neighborhood of Washington, DC, USA, 24 January 2021. (Estados Unidos) EFE/EPA/Oliver Contreras / POOL
Washington (United States), 24/01/2021.- US President Joe Biden, center, leaves the Holy Trinity Catholic Church in the Georgetown neighborhood of Washington, DC, USA, 24 January 2021. (Estados Unidos) EFE/EPA/Oliver Contreras / POOLOliver Contreras / POOLEFE

Hay quien lo llama el maletín de la discordia. Otros, la maleta del poder. Pero la realidad es que, físicamente, es como cualquier otro. Es de cuero negro y pesa unos 20 kilos aproximadamente. Acompaña siempre al presidente de Estados Unidos por si, en algún momento, tiene que activar un ataque nuclear en cualquier parte del mundo. Da igual que sea en un viaje oficial a un país extranjero o una acto público junto al resto del Ejecutivo, este complemento jamás se quedará en casa. Y esto es así porque, cuando un nuevo dirigente toma el cargo, automáticamente adopta también la condición de comandante jefe. De hecho, esa es la doble condición que Joe Biden recibió el pasado 20 de enero.

Normalmente, cuando el nuevo mandatario toma posesión, la maleta pasa de la mano de un soldado a otro designado para ayudar al nuevo jefe de Estado. Desde ese momento, éste se convertirá prácticamente en su sombra. Es cierto que se trata de un acto discreto, pero también de suma importancia para la seguridad del país y del mundo. “Tienes la ceremonia ahí desarrollándose al frente, pero más o menos detrás de una de las grandes columnas, dos tipos están parados allí con su uniforme militar y, en el momento adecuado, uno se acerca para entregárselo al otro”, relató Dick Cheney, vicepresidente de George W. Bush, en un documental de 2013.

Cinco años antes, él mismo declaró que “el presidente podría lanzar cualquier tipo de ataque devastador que el mundo nunca ha visto. No tiene que consultar con nadie. No tiene que llamar al Congreso. No tiene que consultar con los tribunales. Él tiene esa autoridad debido a la naturaleza del mundo en el que vivimos”.

¿Qué ha ocurrido esta vez? Que Donald Trump se encontraba en un avión directo a Palm Beach (Florida), en vez de protagonizar dicho traspase. Esto mismo ocurrió hace 151 años con Andrew Johnson, aunque por aquel entonces el país que dirigía no contaba con uno de los arsenales nucleares más grandes del planeta. ¿Entonces, qué se hizo? Hay que tener en cuenta que no existe un único balón nuclear (como se conoce al famoso maletín), sino que hay tres. En su interior, se encuentra documentación, instrucciones para su uso y un aparato para realizar las comunicaciones con el Pentágono.

¿Botón rojo?

Dicho esto, la siguiente pregunta que hay que hacerse es cómo funciona. Pues bien, no es tan sencillo como era de esperar. Para usarlo, se requiere de una tarjeta laminada conocida como galleta o código de oro que sirve para verificar la identidad del presidente del Gobierno. Así lo contó el experto en armamento Stephen Schwartz en un podcast del Centro para el Control de Armas y la No Proliferación. Su explicación rompería así con la idea del botón rojo que Hollywood ha transmitido a lo largo de la historia a través de sus películas.

Pero, aún más: la galleta no resulta suficiente para activar los misiles. Ésta tan sólo permite identificar al titular. Por lo que el siguiente paso es acceder a los códigos secretos que se necesitan para llevar a cabo la operación. Éstos se encuentran guardados en el Pentágono, de tal manera que si el presidente quiere lanzar un ataque de estas características, antes deberá usar un teléfono especial que custodia su agente militar para ponerse en contacto con lo altos mandos. Sólo de esta forma, se procedería al lanzamiento.