Si buscas ‘rata chepuda’ en Google, aparece Pablo Iglesias: así se forjó el último troleo al líder de Podemos

Se trata de una práctica de desprestigio político que también sufrió el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida

Si buscas ‘rata chepuda’ en Google aparece Pablo Iglesias
Si buscas ‘rata chepuda’ en Google aparece Pablo IglesiasLa RazónArchivo

Si buscas rata chepuda en Google, aparece Pablo Iglesias. Sí, no es broma. El pasado lunes, Twitter se llenó de mensajes que instaban una y otra vez a realizar esta acción. Algunos los compartieron con tono un tanto jocoso, otros de forma bastante pérfida. Pero, fuera con la intención que fuese, la expresión fue poco a poco ganando adeptos hasta convertirse en Trending Topic. Lo que entonces parecía una simple broma puntual, hoy continúa visible en internet. De hecho, si realizamos la misma búsqueda, acabaremos llegando al mismo lugar: fotos del líder de Podemos en los que se le equipara a un roedor.

Algunas de ellas son imágenes de distintos actos oficiales y, en cambio, otras son montajes en los que aparece caracterizado como el mencionado animal. Esto que, sencillamente, debería quedar como un troleo de mal gusto, tiene mayor alcance. “Estamos ante un caso Google Bombing”, asegura María Velázquez, experta en Reputación Online. Se trata de un método mediante el cual es posible colocar ciertos sitios web en las primeras posiciones de los resultados de una búsqueda en Google utilizando un texto determinado. Hasta aquí todo correcto, el problema es el fin con el que se emplea.

“Se utiliza con diferentes objetivos, pero a menudo en un contexto político para desprestigiar a un personaje público. La forma es muy sencilla: introducir términos con connotaciones negativas en la web, los enlaces o las imágenes de un político”, continúa Velázquez. Como es el caso que nos ocupa. Es decir, las fotos de Iglesias han sido asociadas con un término de búsqueda negativo para atacar su imagen. “Lo más normal es que, si cualquiera de nosotros busca la palabra rata en Google, no aparezca ninguna persona porque Google sabe que se trata de un animal. La gran pregunta es por qué ha entendido lo contrario”.

Lo mismo ocurrió en 2004 con miserable fracaso: los opositores del entonces presidente estadounidense George W. Bush colocaron su link a un texto oficial de la Casa Blanca. O también con los términos armas de destrucción masiva, que aparecían vinculados a una web humorística para criticar el enfoque del Gobierno de Estados Unidos en Irak.

“Esto ocurre porque estamos ante expresiones poco usadas en la red hasta ese momento. ¿A quién se le hubiese ocurrido escribir rata chepuda en Google de no ser por esto? A casi nadie. De tal modo que, para fraguar estas acciones de desprestigio, un grupo de personas se dedica a subir a internet fotografías tituladas con las palabras que quieren asociar”, añade Velázquez. ¿Qué pasa? Pues que al no existir competencia ninguna en los resultados de búsqueda, siempre van a salir esas imágenes en las primeras posiciones. Esto también ocurrió, por ejemplo, cuando el buscador asoció al alcalde de Madrid, Jose Luís Martinez-Almeida con el insulto carapolla.

A partir de aquí basta que un puñado de usuarios de Twitter comience a hablar de ello para que, poco a poco, vaya cobrando interés. Con este simple hecho, Google empezará a entender que la asociación es correcta ya que, cada vez, más personas la utilizan con normalidad. “Normalmente, se trata de perfiles con poco seguidores y de reciente creación, lo que cual ya nos da alguna pista de que esto ya estaba pensado de antes”, concluye Velázquez. “Y así hasta que cuentas más grandes se hagan eco en las redes sociales y, entonces, se produce el boom”. Como el del pasado lunes.