Españoles al servicio de la inmortalidad

Prestigiosos investigadores españoles han sido contratados por Altos Labs, compañía antienvejecimiento respaldada por Jeff Bezos, presidente de Amazon y la mayor fortuna del mundo.

Manuel Serrano, investigador del Instituto de investigación Biomédica de Barcelona, tambien ha entrado a formar parte de Alto Labs.
Manuel Serrano, investigador del Instituto de investigación Biomédica de Barcelona, tambien ha entrado a formar parte de Alto Labs.

Juan Carlos Izpisúa Belmonte, biólogo español del Instituto Salk (California), y Manuel Serrano, del Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona, son dos de los científicos españoles que participan del más reciente proyecto para prolongar la vida humana del magnate Jeff Bezos: Altos Labs.

Ambos han pasado recientemente a engrosar la plantilla de esta nueva empresa antienvejecimiento fundada hace unos meses, según ha publicado MIT Technology Review. Nombres como el del propietario de Amazon o el magnate Yuri Milner, quien hizo su fortuna con Facebook y el servicio de correo electrónico mail.ru, financian a esta nueva compañía que ya ha recaudado 270 millones de dólares de diferentes inversores.

Altos Labs está enfocada a la tecnología de reprogramación biológica que rejuvenece las células. Paga sueldos extraordinariamente generosos a los científicos que contrata (por encima del millón de dólares, unos 860.000 euros) y les promete un entorno de trabajo en el que poder investigar sin restricciones.

Rejuveneciendo ratones y células

Las investigaciones de Izpisúa en campos como la regeneración de órganos humanos para trasplantes, la cura para la diabetes o el tratamiento de la esclerosis múltiple le han situado en la élite mundial de la ciencia. Pero también ha protagonizado polémicas por líneas de investigación como la creación de quimeras obteniendo embriones de cerdo y hombre, así como de hombre y mono con el objetivo de generar órganos compatibles con el cuerpo humano. En este último caso llegaron a desarrollarse durante 19 días fuera del útero y alcanzaron las 10.000 células (un 7% humanas) antes de que el equipo diera por terminado el estudio.

El científico Juan Carlos Izpisúa ha sido contratado por Alto Labs para investigar el rejuvenecimiento a través de la reprogramación biológica.
El científico Juan Carlos Izpisúa ha sido contratado por Alto Labs para investigar el rejuvenecimiento a través de la reprogramación biológica.

En 2016, el albaceteño Izpisúa logró rejuvenecer a ratones de laboratorio gracias a la reprogramación celular. Para ello aplicó los avances de Shinya Yamanaka, premio Nobel 2012 por el descubrimiento de la reprogramación y que demostró que con la adición de cuatro proteínas (factores Yamanaka) las células podían volver a un estado anterior con las propiedades de las células madre embrionarias. Izpisúa logró signos de reversión de edad en ratones a los que aplicó el método de Yamanaka y afirmó que: “no se trata de vivir más tiempo, sino de tener más calidad de vida, sobre todo, en los últimos años. Por eso, retrasar el envejecimiento es una opción. Si entendemos mejor ese proceso de degeneración haremos que las patologías sean menores o menos drásticas”.

Sin embargo, la reprogramación celular aún está lejos de poder aplicarse a los humanos. Algunos ratones vivieron hasta un 30% más, pero otros desarrollaron tumores embrionarios conocidos como teratomas.

¿Cómo reprogramar de forma segura?

Manuel Serrano, ahora en Alto Labs, se encontró con la misma situación en 2013 al diseñar genéticamente ratones con los factores Yamanaka incorporados. También se desarrollaron tumores y se mostraron signos de rejuvenecimiento.

“Para mí, los factores de Yamanaka no son realistas para su uso en la clínica”, afirma Serrano en MIT Technology Review. “Implican la introducción de genes, algunos de los cuales son oncogénicos. Esto es difícil de pasar por el filtro de las agencias reguladoras”.

Pese a ello, el científico asegura que si se puede retrasar el envejecimiento en ratones se puede hacer en humanos. “Es difícil, pero en un futuro habrá terapias antienvejecimiento. No seremos inmortales, aunque esa sea la dirección”.

El objetivo es seguir desarrollando la reprogramación biológica para que sea segura en los especímenes que se prueba. Esta técnica, así como otras que entran en el campo de la ciencia del envejecimiento tienen un gran potencial transformador y también económico, al que no son ajenos las grandes fortunas que invierten en estas investigaciones. Al respecto Serrano opina que “el objetivo es entender el rejuvenecimiento. Diría que la idea de tener ingresos en el futuro está ahí, pero no es el objetivo inmediato”.