El tanque T-90M capturado en Ucrania revela la última tecnología rusa

El carro de combate que las fuerzas ucranianas encontraron abandonado por las tropas rusas en Járkov no es un trofeo de guerra más

El carro de combate T-90M que las fuerzas ucranianas han encontrado abandonado por las tropas rusas en la ofensiva iniciada a principios de septiembre en la región de Járkov, en el noreste del país, no es un trofeo de guerra más, pues representa el icono de la tecnología militar en este campo por parte de Rusia. De hecho, está considerado uno de los mejores carros del mundo, pudiéndose considerar único dentro de los casi 400 carros de combate que las tropas de Kiev han capturado al enemigo desde que comenzó la invasión, el 24 de febrero.

Hasta ahora las tropas ucranianas habían destruido varias unidades. De hecho, uno de ellos fue abatido apenas unos días después de que el Kremlin decidiera su despliegue en este territorio bélico, en lo que fue considerado por una nueva vergüenza militar por parte de Rusia.

“¿Quién podría adivinar que el primer T-90M ruso sería cazado unos días después de su muy publicitado despliegue en el Óblast de Jarkov, en Ucrania?”, señaló el reportero Illia Ponomarenko a través de su cuenta de Twitter.

Sin embargo, ahora, gracias al abandono apresurado de esta unidad por los soldados rusos, los países occidentales van a poder acceder a la última tecnología empleada por el Kremlin en sus carros de combate. De ahí la importancia de conseguir intacta una de estas unidades.

La captura del primer T-90M completo fue anunciada el pasado 18 de septiembre por el Ministerio de Defensa de Ucrania en una entrada de la red social Twitter en la que afirma, con el acostumbrado humor con el que suele hacer estos comunicados: “Anuncio: el más nuevo tanque ruso T-90M fue encontrado en la región de Járkov en perfectas condiciones. Pedimos a su(s) dueño(s) que se comunique(n) con el Ejército de Ucrania. Por favor identifíquese con una señal: una bandera blanca”.

El semanario financiero con sede en Londres The Economist ilustra la importancia de esta captura recordando los enormes esfuerzos que Estados Unidos hizo durante la Guerra Fría para hacerse con una unidad del T-72, la familia de tanques más empleada ahora en Ucrania por Rusia. En 1987 un traficante de armas rumano vendió uno de estos carros a los estadounidenses haciéndolo pasar por chatarra, pero en ese momento el modelo ya acumulaba 14 años en servicio. Sin embargo ahora, añade la fuente, el T-90M solo lleva operativo dos años, lo que le otorga mayor valor.

El más avanzado en servicio

El T-90M es considerado como el sucesor de los míticos T-72. Dentro de sus características, cuenta con un sistema avanzado de defensa y un cañón de 125 mm ubicado en su torreta. Entre los cambios más visuales que se pudieron ver sobre la versión avanzada, se aprecia una mejora del blindaje tanto en la torre, que cuenta con un frontal más angulado y unos costados más voluminosos, como en el chasis. En la parte posterior, protegiendo la zona del motor, se incluye una estructura a modo de rejilla para evitar los efectos de los proyectiles como los propios de lanzacohetes. El tanque pese 46 toneladas y mide 9,63 metros. La capacidad de movimiento del T-90M por todo tipo de terrenos es buena, al contar con un motor que desarrolla algo más de mil caballos y le confiere una velocidad punta de unos 60 km/h.

Finalmente, tras dos meses de guerra, Moscú acabó enviado los T-90M en Ucrania.

Secretos al descubierto

Entre los desarrollos que ahora se podrán conocer en occidente a partir del T-90M se encuentra su capa externa de protección, denominada Nakidka, compuesta de un material desconocido y que sus desarrolladores califican como “capa sigilosa”, y aseguran que absorbe el calor y las señales de radio, de modo que dificulta su detección y destrucción por misiles guiados gracias al calor. También destaca su sistema de protección activa, para repeler ataques a corta distancia, y su armadura física, también desconocida.

Al acceder a estos secretos, los potenciales enemigos de Rusia podrán contrarrestarlos en futuros campos de batalla y quizá emplearlos en desarrollos propios.