Así será el nuevo buque de salvamento de la Armada, el BAM-IS, concebido para rescatar a la tripulación del S-80

El futuro barco de rescate estará diseñado para albergar el Sistema de Rescate Submarino de la OTAN (NRSS), que incluye un sumergible operado a distancia (SRDRS)

Diseño del futuro BAM-IS
Diseño del futuro BAM-IS FOTO: La Razón (Custom Credit)

En noviembre del pasado año, el Ministerio de Defensa y Navantia firmaban la orden de ejecución del Buque de Acción Marítima de Intervención Subacuática (BAM-IS) que construirá Navantia en el astillero de Puerto Real.

Ahora, casi un año después, Navantia, la Armada y la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) aprobaban la Revisión Inicial de Diseño (IPDR) del buque. De esta forma, el programa supera la primera fase de ingeniería de consolidación del diseño conceptual, con la aprobación de la configuración y los sistemas críticos del buque.

“Esta IPDR permite tener una Línea Base Inicial, necesaria para poder iniciar el diseño funcional del buque realizando una comprobación y evaluación global del estado de su diseño”, informa Navantia en un comunicado. La decisión fue adaptada el pasado 28 de septiembre en una sesión de trabajo con representantes de las tres partes, celebrada en el taller de forja del astillero de Puerto Real (Cádiz), donde se construirá el buque.

La compañía detalla que con este hito culmina un proceso de estudios técnicos iniciado en noviembre de 2021, tras la firma de la mencionada orden de ejecución. Durante dicho proceso, Navantia ha entregado un paquete documental centrado en aspectos fundamentales del diseño del buque debido a las prestaciones y el carácter tan innovador del barco.

La construcción del BAM-IS generará una carga de trabajo de 1,3 millones de horas durante tres años y medio. El plazo de entrega previsto es de 42 meses desde la firma de la orden de ejecución.

La obra generará un valor añadido directo e indirecto para la economía de aproximadamente 54 millones de euros anuales y una demanda agregada de 159 millones de euros anuales. En cuanto a los puestos de trabajo, serán 1.115 empleos, incluyendo empleo directo en Navantia (unos 160), de industria colaboradora (290) y empleo inducido (665), correspondiente a los suministradores y actividad económica en torno a la construcción. Al igual que todo proyecto naval, el proyecto tendrá un importante efecto tractor de actividad industrial.

«La construcción del BAM-IS supondrá dotar a la Armada Española de mejores capacidades e impulsar nuestro potencial tecnológico, además de un importante efecto tractor y de creación de empleo de calidad en la Bahía de Cádiz», ha declarado el presidente de Navantia.

La firma de la orden de ejecución fue autorizada en octubre de 2021 por un importe de 166,46 millones de euros. El contrato comprende tanto la construcción del buque como la adquisición e integración de los equipos de intervención subacuática.

El BAM-IS sustituirá al actual buque de Salvamento y Rescate de la Armada ‘Neptuno’, que está llegando al final de su vida operativa y que actualmente se encarga de las operaciones más complejas de intervención subacuática.

El futuro BAM-IS tendrá entre sus misiones operaciones de buceo, salvamento, apoyo al rescate y rescate de submarinos siniestrados, intervención y rescate en accidentes y naufragios y vigilancia y monitorización del patrimonio subacuático.

La integración de los sistemas, sensores y equipos que debe llevar para abordar su amplio rango de misiones supondrá un nuevo avance tecnológico para Navantia, que atesora ya una experiencia reconocida como integrador de sistemas y le permitirá ampliar su catálogo de productos y sus mercados potenciales.

Este IPDR permite disponer de una Línea Base Inicial, necesaria para poder iniciar el diseño funcional del buque, realizando una verificación y evaluación global del estado de su diseño.

El BAM IS destacará tecnológicamente no solo por incorporar un innovador sistema de propulsión en corriente continua, sino también por incorporar a bordo sistemas de posicionamiento e intervención submarina de última generación, que permitirán al buque ejecutar los perfiles de misión requeridos para la funcionamiento de este buque.

La capacidad de rescate submarino de la Armada española se basa actualmente en el único buque de clase Mod Neptuno (A-20) Amatista, con 45 años de servicio. Botado como remolcador en 1975, aún no ha sido desguazado porque es necesario para ejercicios de buceo.

La historia del “Neptuno” al que sustituirá

En 1975 se construye en los Astilleros de Gijón (Asturias) el buque remolcador de altura ‘’AMAPOLA’' con la misión de remolcar y aprovisionar plataformas petrolíferas de empresas civiles del sector.
Dada la avanzada edad del entonces buque de buceo de la Armada ''Poseidón'', se consideró oportuna la adquisición de este remolcador y transformarlo en un buque de buceo e investigación dentro del proyecto BENTICO-200. De este modo, el 14 de diciembre de 1988 se incorpora a la Armada tomando el nombre inicial de ''MAR ROJO''.
Una vez finalizadas las obras de transformación y tras su entrada en servicio, esta unidad cambia su denominación por la actual de Buque de Salvamento y Rescate ''NEPTUNO'' en 1999. En dicho año le fue entregada la bandera de combate en la localidad murciana de Águilas.
A finales del año 2010, se modifica el sistema de buceo, desinstalando el complejo inicial (cámaras hiperbáricas, torreta y sistema de almacenamiento de gases), e instalando un nuevo sistema de buceo más moderno y portátil.

El BAM IS contará con un radar de barrido lateral, dos cámaras hiperbáricas, dos ROV, dos sistemas de comunicación submarina, sistemas de suministro de emergencia y un helipuerto. Se basa en el diseño del buque patrullero de alta mar de la clase Meteoro que la Armada española ya opera, pero presenta un tonelaje más alto y dos cubiertas.

El futuro barco de rescate estará diseñado para albergar el Sistema de Rescate Submarino de la OTAN (NRSS), que incluye un sumergible operado a distancia (SRDRS). Este minisubmarino está a disposición de los países de la OTAN y listo para desplegarse en 72 horas en caso de emergencia.

Pero una de las labores que tendrá que abordar este nuevo buque, una vez esté listo en 2026 sería una posible operación de rescate submarino en caso de necesidad, incluidos los nuevos sumergibles de la clase S-80 que recibirá la Armada. Actualmente carece de un barco capaz de afrontar con garantías una operación de este tipo, ya que solo el mencionado Neptuno (A-20) realiza este tipo de labores de apoyo a la flota de submarinos.

De hecho, en la partida de los Presupuesto Generales del Estado que hoy han recibido el visto bueno del Congreso se específica: “BAM IS - BUQUE SALVAMENTO MARÍTIMO (ASISTENCIA S-80)”.

El nuevo BAM-IS dotará a la Armada de la posibilidad de llevar a cabo un rescate con oxígeno o alimentos a un submarino hundido sin fijar sus cuatro anclas. También podrá operar a más de 80 metros de profundidad o embarcar un vehículo de rescate, cosa que el actual Neptuno no puede hacer.

En definitiva, se podría convertir en el seguro de vida de la tripulación de los submarinos españoles en caso de que ocurra una desgracia.

Acerca del buque de rescate submarino BAM IS

  • Longitud: 91 m
  • Velocidad: Max 15 nudos
  • Alojamiento: 48 +12
  • Desplazamiento: 5.000 toneladas

Navantia ha entregado un paquete documental centrado en aspectos fundamentales del diseño del buque debido a las prestaciones y el carácter tan innovador del barco. El proceso ha requerido un gran esfuerzo por parte de la compañía española para cumplimentar este hito, que ha resultado muy demandante por la cantidad de estudios de ingeniería que fue necesario realizar. La documentación ha sido revisada por los diferentes actores de Defensa involucrados en el programa, tanto de la Armada como de la Dirección General de Armamento y Material (DGAM). En la reunión del pasado día 28 se confirmó que la configuración satisface los requisitos establecidos.

Los participantes en la reunión reseñaron el esfuerzo realizado, la buena coordinación y el trabajo en equipo para conseguir disponer de la mejor solución de diseño para el BAM-IS.

La aprobación y superación de este hito técnico es esencial para el adecuado avance del proyecto y permite el arranque del diseño funcional del buque, que culminará con la revisión preliminar de diseño (PDR).