Samsung Galaxy Fold: Doble o nada

La apuesta de la firma surcoreana por este formato de futuro es firme pero, ¿cómo se comporta en la realidad? ¿Es compatible con todas las aplicaciones?

La apuesta de la firma surcoreana por este formato de futuro es firme pero, ¿cómo se comporta en la realidad? ¿Es compatible con todas las aplicaciones?

Para mañana estaba prevista la presentación del Samsung Galaxy Fold en España, pero al igual que ocurrió en China, se ha cancelado. ¿El motivo? Los problemas con la pantalla detectados por algunos periodistas que han recibido el dispositivo de forma anticipada para evaluarlo. Es cierto que solo ha ocurrido en algunos casos y por quitar una película que protege la pantalla y se confunde con el plástico propio de los terminales a estrenar. No es un error grave, pero sí se trata de un fallo de diseño que puede llegar a arruinar la llegada del Galaxy Fold.

Afortunadamente, ése no ha sido nuestro caso. De hecho, hay mucho que contar sobre él antes de su llegada a la calle. Visto desde el interior está claro que estamos ante un tope de gama. Lleva un cerebro Samsung Exynos 9820 o Snapdragon 855, dependiendo del mercado, una sustancial memoria de 512 GB y un RAM de 12 GB, muy apto para forzarlo en multitareas y compatibilidad en los cambios entre la pantalla pequeña (de 4,6 pulgadas) y la principal, una Dynamic Amoled de 7,3 pulgadas. Todo el dispositivo cuenta con seis cámaras en un diseño un tanto extraño, al menos al principio. La principal, una vez desplegado, incluye tres lentes, uno de 16 MP (ultra gran angular) y dos de 12 (gran angular y teleobjetivo). El ultra gran angular es uno de los mejores del mercado por su amplitud y la calidad de las imágenes, en el margen justo para no distorsionar ni perder detalles. Luego tiene una doble lente (de 10 y 8 MP) en la parte delantera y, finalmente, la que llamamos cámara de la carcasa, con el dispositivo plegado, también de 10 MP. Todas ellas cumplen sobradamente con las expectativas, una marca registrada de los últimos móviles de la casa coreana.

En cuanto a la seguridad, el desbloqueo de pantalla mediante reconocimiento facial (en modo fold y desplegado) es muy rápido y eficaz. Lo mismo ocurre con el sensor de huella, ubicado en el lateral, algo que a priori puede no resultar cómodo, pero teniendo en cuenta cómo cogemos el móvil, es casi natural apoyar el dedo en el sensor. Para adaptarnos mejor a él y teniendo en cuenta que no todas las manos son iguales, configuramos el detector tanto para el pulgar como para el índice, lo que ahorra mucho tiempo y movimientos no siempre fluidos.

Finalmente la batería. Aquí, recordando la presentación del Mate X, podemos decir que la tónica de los plegables será una doble batería. Para el Samsung Galaxy Fold, esta alcanza los 4.380 miliamperio-hora (mAh), preparada para carga rápida y muy efectiva en el día a día. Ya diremos el porqué.

Ahora sí, resumidas las características principales, vayamos que lo que le da nombre propio al terminal: el fold o plegado. Del mismo modo que sería muy complejo evaluar un móvil en forma de óvalo, ya que no hay otros en el mercado, realizar un análisis detallado del Samsung Galaxy Fold es complicado debido a su cualidad de pionero en el mercado. Así, hasta que tengamos en mano el Mate X o el Xiaomi Mi Flex (una denominación provisional para el plegable chino), nos limitamos a la experiencia en mano que deja el móvil coreano. En el primer contacto, ya sea por la novedad o por el temor a romper la bisagra, se coge con un mimo que hace mucho no experimentábamos con un teléfono. Pero pronto desaparece cuando nos damos cuenta de la robustez del mecanismo y recordamos las pruebas a las que fue sometido en la fábrica: 200.000 cierres y aperturas realizadas de forma consecutiva. Es cierto que hay dos momentos en los cuales se sigue sintiendo extraño, al comenzar el pliegue y al finalizarlo. No se trata de una cuestión de no estar habituados a este tipo de teléfonos móviles, sino a una configuración propia del mecanismo que, por describirlo de algún modo, no es tan fluido en todo su recorrido.

Cuando está cerrado, la pantalla pequeña (de unas no habituales 4,6 pulgadas) parece pequeña. Pero resulta ser del tamaño justo para las tareas más habituales: llamadas, mensajes y lectura de notificaciones. Su brillo es bueno, incluso en el exterior. Y puede que aquí esté una de las claves del alto rendimiento de la batería: al ser una pantalla de dimensiones escasas pero que se usa habitualmente, su consumo es muy bajo y eso redunda en un mayor rendimiento energético. Una deuda es probarla en un escenario de horas de ver series o jugar con la pantalla desplegada. Su duración depende mucho del uso, pero si no se abusa de la pantalla grande llega tranquilamente al día.

Ahora sí: hay que mencionar que la apertura es extraña y también hay que ser justos y señalar que la transición en las aplicaciones de la pantalla pequeña a la grande es excelente. Nos deja exactamente en el mismo punto y sin ningún tipo de retraso, nueva configuración o adaptación. Es cierto que hay algunas aplicaciones que no funcionan tan bien. En Instagram, por ejemplo, el modo pantalla grande corta algunas historias (parte superior e inferior), pero éste es un problema de la app, no del teléfono: se trata de una tecnología tan nueva que muchos no se han adaptado aún.

En el apartado de lo extraño, confesamos que hay un pliegue extraño en el centro de la pantalla una vez desplegada. Se trata de una «rugosidad» que se percibe en el tacto y se ve dependiendo de la luz, como una hendidura o una arruga. Es obvio, al tratarse de una nueva tecnología, que el diseño y las pantallas aún no están todas exploradas y hay varios modos de conseguirlo, todos con sus ventajas y desventajas. Pero en este caso, resulta un poco molesto. Otro detalle es el espacio abierto más cercano a la bisagra. Por allí no se puede colar una llave, pero polvo, granos de arena y otras cosas que puedan dañar la pantalla, sí. Habrá que ver con el tiempo si esto constituye un peaje para la integridad de la misma.

En el lado positivo de la balanza, sin embargo, la apuesta por la pantalla dividida en tres, para llevar a cabo múltiples tareas simultáneas, es un acierto. Tanto en el diseño como en la ejecución. Y es una grata sorpresa la resolución de la pantalla completa, para ver películas. Después de esto paso, costará mucho volver atrás, aunque queda camino por recorrer.