Televisión

¿Qué pasaría si en España no existiese la libertad?

Atresmedia TV presentó ayer «La valla», serie que se estrenará en 2020 y que muestra una imagen estremecedora: toques de queda, pobreza, escasez de agua y un virus imbatible

Paseando por las calles del centro de Madrid me percaté de que las cabinas de teléfono ya solo son eso: cabinas. Desiertas. «Grafiteadas». Con cables arrancados o teléfonos inservibles. Imagínense por un momento un mundo en el que hubiera que volver a utilizarlas. Que en un futuro nos viésemos con la obligación de deshacernos de nuestros «smartphones» para volver a hacer colas en caso de querer llamar a alguien. Pues, si no quieren imaginar, deben ver «La valla». Atresmedia Televisión presentó ayer esta serie en el Festival MiM Series 2019, subrayando que se trata de su gran propuesta para el próximo año –se estrenará en enero–. La ficción, creada por Daniel Écija y producida por el Grupo, así como por Good Mood y Globomedia, está compuesta por 13 capítulos que transportarán a los espectadores a un mundo futurista del que no del todo es imposible que, al ritmo que vamos, ciertas cosas se hagan realidad.

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El primer capítulo de esta serie augura un argumento bastante interesante. En un futuro distópico, una nueva guerra mundial y la escasez de recursos naturales han convertido la España que conocemos en un país desolado y gobernado por un férreo sistema que divide a la población en dos sectores –ricos y pobres– separados por una valla militarizada. «Hace dos años era muy distópico hablar sobre un muro y fronteras, sobre eso tan binario como el bien y el mal», explica Écija, «pero, desgraciadamente, actualmente la serie se ve de otra manera». Así la historia transcurre a través de una familia que lucha por sobrevivir a pesar de las circunstancias y que alcanza la oportunidad de cambiar el curso de su realidad.

Olivia Molina, Unax Ugalde, Ángela Molina, Laura Quirós, Abel Folk y Eleonora Wexler encabezan el reparto de una serie que, en palabras de Ugalde, «desde el principio supimos que era un diamante en bruto y que había que darle forma».

Ni agua ni ropa de marca

«¿Qué ocurre cuando te quitan todo lo que hemos tardado siglos en conseguir?», pregunta Écija, poniendo como principales ejemplos la libertad, los derechos y el Estado del Bienestar. «Tras una catástrofe ecológica irremediable que se encuentra en un punto de no retorno y una tercera guerra mundial, los personajes se enfrentan a un régimen totalitario que se ha instalado y que les quita paulatinamente el mundo tal como lo conocen», explica Olivia. Y es que «La valla» cuenta con «guiños al siglo XX, al XXI y a los que vendrán», afirma el creador, añadiendo que «hemos tenido como referencia nuestras peores pesadillas: esos dominios nazis y marxistas del siglo pasado». Gracias a la fotografía dirigida por Nestor Calvo y al vestuario de Sonia Grande, la serie muestra una imagen desoladora, angustiosa y estremecedora. El reloj de la Puerta del Sol aparece derrumbado por la guerra, mientras que, tanto el Museo Reina Sofía como el Congreso de los Diputados, presiden las calles bajo el nombre de «Nueva España». Los ciudadanos sobreviven. Como pueden. El agua ya no sale de los grifos de cada casa, sino que se reparte como si fueran barras de pan. Las banderas de España mantienen su rojo y amarillo tachadas con el símbolo del nuevo régimen. Que a cualquiera le podría recordar al de la esvástica. Ya no hay cafeterías ni ropa de marca, sino toques de queda. Ni siquiera la medicina es capaz de combatir un virus que amenaza como consecuencia de la barbarie climática y la guerra. En definitiva, la serie refleja el peligro de perder lo más valioso que tenemos: la libertad.

Europa: un oasis en el desierto

Afirma Daniel Écija que el apocalipsis y el desgaste que retrata «La valla» «lo tenemos muy cerca». No hace falta imaginar un futuro, sea lejano o cercano. Sino que es suficiente con «irte a Bosnia para encontrarte con estas situaciones». «Lo que en Europa es distópico, en otros lugares es una realidad», afirma el creador. Vivimos en una especie de oasis que amenaza con marchitarse.

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