Ocio

Algo se mueve en el pantano, y da miedo

Ya estrenada en TNT, la nueva serie producida por DC es una de las más comprometidas con el género de terror que se recuerdan

«Swamp Thing» contiene todo lo necesario para formar parte del género de terror: horror corporal, psicológico y sobrenatural
«Swamp Thing» contiene todo lo necesario para formar parte del género de terror: horror corporal, psicológico y sobrenatural

«Swamp Thing» –también se lo conoce como «La cosa del pantano»– es una criatura atípica en el Universo DC, y por eso no suele ser mencionada en la misma frase que Superman, Wonder Woman, The Flash y todos esos otros superhéroes que usan leotardos de neopreno y no tienen los ojos rojos brillantes, ni usan kilos de ensalada de algas a modo de vestimenta ni ofrecen el aspecto de estar deliciosos si se comen rociados de vinagreta. Y, por eso, resulta idóneo que uno de los productores ejecutivos de la nueva serie protagonizada por él sea James Wan. Antes de ingresar en las filas de DC como director de «Aquaman» (2018), Wan se curtió al frente de las sagas «Saw», «Insidious» y «Expediente Warren», hoy convertidas en referentes de sendos subgéneros del cine de terror: el horror corporal, el psicológico y el sobrenatural, respectivamente. Y los tres tienen cabida en «Swamp Thing», aunque sobre todo el primero de ellos. Así lo demuestra una escena, en mitad del primer episodio, en la que un cadáver parece volver a la vida en medio de una autopsia. En ese sentido, no está de más recordar que, en origen –protagonizó su primera historieta en 1971–, el personaje titular nació vinculado al fantaterror, y solo años más tarde empezó a funcionar también como metáfora medioambiental.

Atentados a la lógica

Inevitablemente, el tema de la conservación ecológica es instrumental en la nueva serie, que contempla cómo una comunidad de clase trabajadora puede verse afectada por el daño al ecosistema local y cuyo villano no es sino Avery Sunderland, un magnate que pretende construir en el pantano. La acción arranca cuando Abby Arcane llega a la región para investigar por qué la población está enfermando. El único que parece tener una teoría al respecto es el biólogo Alec Holland, que trabaja para Sunderland y que, casualmente, no tarda en ser disparado y quemado en una explosión.

Vaya por delante que casi todo lo que sucede en «Swamp Thing» carece de sentido. La ciencia que se describe en ella es del todo implausible, sus personajes son profesionales supuestamente competentes que aun así ignoran precauciones médicas básicas, y buena parte de los diálogos que salen de sus bocas son parrafadas sobre mutágenos y aceleradores. Por otra parte, en cuanto alguien se sienta frente a una ficción como esta, sabe a qué atenderse. Además, la serie se muestra del todo consciente de su propia ridiculez, y avanza a un ritmo suficientemente ágil como para que al espectador no le dé tiempo a fijarse en los atentados a la lógica y la probabilidad que comete. En el proceso, eso sí, abre tantas líneas narrativas de recorrido potencialmente largo que, como resultado, en los primeros dos episodios la ensalada de algas apenas aparece en unos pocos minutos de metraje.

Lo que mayormente hace que funcione es, decíamos, el compromiso que muestra con el género al que pertenece. De hecho, en buena medida gracias a las conexiones que establece con títulos como «La mosca» y «La cosa» –y en concreto a esas imágenes de carne perforada, desollada, desgarrada y supurante–, es una de las ficciones más concienzudamente horripilantes jamás vistas en televisión. Y eso le basta para reivindicarse como un soplo de aire fresco –es una forma de hablar– para un género que tanto las adaptaciones a la pantalla de Marvel como el resto de las de DC han llevado al borde del agotamiento.