Ana Botín sobre su padre: “Me lo hizo pasar mal, pero gracias a eso ahora estoy aquí”

Ha sido la última invitada de “Planeta Calleja”, un programa en el que la presidenta del Banco Santander dejó a un lado su vida laboral para sacar a la luz su faceta más personal

Ana Botín es presidenta del Banco Santander. Una de las mujeres más poderosas no solo de Europa, sino del mundo. Es inteligente, controladora, elegante, calculadora pero impulsiva. Así se ha mostrado durante “Planeta Calleja”, programa presentado por Jesús Calleja, con quien ha viajado a Groenlandia para conocer en primera persona los estragos del cambio climático.

Sin embargo, la impresión para Botín no ha sido tanto al ver glaciares derritiéndose o ríos naciendo donde antes había capas de hielo, sino al oírlos. Según expresaba en el programa, lo que allí está sucediendo solo podía “dar pena” ya que es “un horror”. Conmocionada y, sobre todo, con los ojos más abiertos que nunca, la empresaria alertó, de acuerdo con los comentarios de Calleja, de que si no se actúa “no nos va a dar tiempo de adaptarnos a las consecuencias del cambio climático".

Así se mostró Botín durante un programa en el que no dudó en hablar sobre su carrera profesional, así como sobre su vida personal. Por un lado, expresó a Calleja, entre bromas y brotes de una relación amistosa aunque cordial, que todo lo que ha conseguido ha sido a través de un largo aprendizaje. Recordó los roces y las tensiones que tuvo con su padre -Emilio Botín- cuando era su jefe y en plena fusión del Santander con el Banco Central Hispano. Sucedió tras la publicación de un reportaje en “El País Semanal” que se centraba en que “si no eras un Botín no ibas a dirigir el banco”, explicaba a Calleja. Por tanto, “esto sentó muy mal” y explica que su padre “me llamó un domingo y me dijo que lo mejor para el banco y para mí era que me fuera”.

Con esto, y aun habiendo repetido que la relación como padre e hija era “muy buena”, sí acepta que en lo laboral “tenían sus más y sus menos”. Asimismo, Botín ha dejado claro que si no fuera por este tipo de experiencias “no estaría donde estoy ahora”. Y es que la empresaria, según ha comentado entre naturaleza y glaciares, “tengo planeado, de aquí a tres años, cada semana de mi vida”. Reuniones, comidas de trabajo, viajes y compromisos que le hacen -no por obligación, sino por vocación- madrugar cada día del año y perder el tiempo justo en las comidas. Sin embargo, ante las bromas y comentarios del presentador, asegura que la clave de su juventud y vitalidad a sus 58 años “no es madrugar o ayunar, sino la disciplina”.

Durante el programa, que se emitió de manera simultánea en cada canal de Mediaset excepto Boing, Botín también toco otros temas como su infancia, su vida estudiantil, así como demostró sus facetas al tocar el piano o al conducir un kayac con Calleja como acompañante. Denunció que, respecto a la diversidad de género en su área de trabajo, “no hemos llegado a la igualdad para nada", así como celebró que todo fracaso, para ella, es un “motivo de aprendizaje”. Una mujer nerviosa, cuyo horario es intocable y con un carácter tan trabajado como peculiar. “Ha valido la pena”, confesaba Botín al presentador al final del programa, “no ha sido fácil buscar días para este viaje pero ha merecido la pena y me ha encantado conocerte”.