Crítica de «Star Trek: Picard»: Vivir el futuro sin perder de vista el pasado

La nueva entrega de la saga más longeva de la ciencia ficción televisiva muestra en Amazon Prime Video reverencia a su progenie, pero no es un mero ejercicio de nostalgia

Patrick Stewart, en «Stark Trek: Picard», interpreta al capitán en su época de jubilación
Patrick Stewart, en «Stark Trek: Picard», interpreta al capitán en su época de jubilaciónStar Trek (nombre del dueño)

A lo largo de su longeva carrera en la pequeña pantalla –los 176 episodios de «Star Trek: La nueva generación» (1987-1994)– y en la grande –cuatro largometrajes entre 1994 y 2002–, el capitán Jean-Luc Picard se convirtió en uno de los personajes más icónicos y queridos de la ciencia-ficción. Y por eso, viéndolo al principio de «Star Trek: Picard», uno se siente reconfortado al comprobar que, aparentemente, goza de una jubilación apacible en su «chateau» francés, haciendo vino y escribiendo libros, y recibiendo las atenciones de sus cuidadores y de su pitbull. Sin embargo, el anciano vive atenazado por los remordimientos y por el recuerdo del androide Data, que estaba bajo su mando y que durante los acontecimientos narrados en «Star Trek: Némesis» (2002) se sacrificó para salvarle la vida; y ese sentimiento juega un papel de relieve en la nueva aventura a la que la serie lo enfrenta.

Estaba claro de antemano que su retiro no iba a durar mucho. Y también que, mientras lo ponía de nuevo en marcha, Picard iba a mantener la mirada puesta en la historia de la ilustre saga a la que pertenece. Sin embargo, pese a las referencias a «La nueva generación» y a varias películas del universo «trekkie», y a los cameos que desfilan por ellos, y a su conexión con los hechos relatados en «Star Trek» (2009), sus primeros episodios no son un mero ejercicio de nostalgia. Y eso se hace evidente de varias maneras.

Más diálogos y sombras

En primer lugar, porque en todo momento queda claro que la serie tiene intenciones muy específicas al revisitar a su protagonista tanto tiempo después, y al ponerlo en el centro de una peripecia narrativa que asimismo involucra a una joven científica también azotada por sueños perturbadores. Una experta en robótica que sabe mucho sobre Data y una antigua oficial de la Flota Estelar oficial marcada por cómo su propia carrera y la de Picard terminaron. Este, después de todo, no es el capitán que se enfrentó cara a cara con seres omnipotentes, «klingons», «romulanos» y Borg, sino un hombre sin nave ni tripulación ni propósito que está emocionalmente roto y que necesita urgentemente su redención personal. Y eso significa no solo que, al menos durante sus primeros compases, la serie es mucho más meditabunda y pausada y está más llena de diálogos de lo que uno espera de un relato de aventuras espaciales, sino también que, en esta última encarnación, «Star Trek» es un asunto mucho más sombrío de lo que nunca antes fue.

En segundo lugar, conviene recordar que el ideólogo de la saga, Gene Roddenberry, imaginó un futuro en el que la humanidad había aprendido a superar su tendencia a la división y el prejuicio, y eso es lógico puesto que en Estados Unidos 1966 –la serie original se estrenó entonces– era una época de esperanza en el mañana. Pero Picard ha visto la luz en una época lastrada por la xenofobia, la intolerancia y el nacionalismo excluyente, y su protagonista es consciente de que el presente en el que vive es mucho peor de lo que era años atrás, cuando él estaba al mando de la USS Enterprise. Y, sin embargo, sigue creyendo en los ideales utópicos. Picard refleja preocupaciones muy actuales acerca del papel de los gobiernos, el trato a los refugiados y el potencial de la inteligencia artificial, y, al mismo tiempo, nos invita a confiar en que aún estamos a tiempo de construir un mundo mejor.

Por qué hay que verla / por qué no:

Porque ofrece alicientes tanto a los fans acérrimos de la saga como a quienes solo la conocen de oídas.

El mayor acierto:

El trabajo de Patrick Stewart, para quien Jean-Luc Picard parece haberse convertido a estas alturas en una segunda piel.

Si le gusta también puede ver...

obviamente, alguna de las entregas previas de la saga. También «Logan» (2017), que tenía inquietudes temáticas similares y, casualmente, también estaba coprotagonizada por Stewart.

El dato:

El equipo creativo de la serie incluye a Alex Kurtzman –coguionista de «Star Trek» (2009), «Star Trek: En la oscuridad» (2013) y «Star Trek: Discovery» (2017-2019)– y al novelista Michael Chabon.