Crítica de «Avenue 5»: Restos fecales en el espacio exterior

La nueva comedia del británico Armando Iannuci, disponible en HBO, transcurre en el interior de un crucero de lujo perdido cerca de Saturno, donde la estupidez humana y la incompetencia son puntos de humor claves

Hugh Laurie interpreta al comandante Ryan Clark, encargado de poner en rumbo a la nave varada en el espacio
Hugh Laurie interpreta al comandante Ryan Clark, encargado de poner en rumbo a la nave varada en el espacio

Es cierto que «Alien: el octavo pasajero» (1979) nos enseñó hace tiempo que más allá de la exosfera nadie puede oír tus gritos, pero a juzgar por «Avenue 5» eso no es cierto; de hecho, la versión del espacio exterior que ofrece la nueva comedia de HBO sufre más bien un problema de exceso de gente. Está ambientada en un futuro no muy lejano –aproximadamente dentro de 40 años– en el que los viajes interestelares se han convertido en una práctica recreativa para los ricos, en el interior de un crucero de lujo en un recorrido de ocho semanas alrededor del sistema solar. La serie, eso sí, arranca cuando un accidente relacionado con la gravedad saca la nave de su rumbo y deja a sus ocupantes varados en el espacio. Y, por si eso no fuera suficientemente grave, pronto queda claro que la tripulación no está preparada en absoluto para gobernar la nave.

Para el creador de la serie, Armando Iannucci, sobre el papel esa premisa es el punto de partida idóneo para reírse de la incompetencia de quienes ostentan el poder con la puntería que ya exhibió tanto en «Veep» y «The thick of it» en la pantalla pequeña como en los magníficos largometrajes «In the loop» (2009) y «La muerte de Stalin» (2017). ¿Durante cuánto tiempo puede el orden mantenerse a bordo, considerando la creciente escasez de recursos y las cada vez más volátiles interacciones humanas? Mientras trata de dar respuesta a esa cuestión, «Avenue 5» oscila de forma constantemente entre el absurdo y la tragicomedia. Una de las primeras muestras de ineptitud de la tripulación, por ejemplo, sucede cuando los ataúdes que han arrojado al vacío quedan atrapados en la órbita de la nave, convirtiéndose en una traumática visión para los pasajeros que tratan de relajarse en el spa. En una escena, asimismo, el vehículo literalmente empieza a gotear caca.

Pocas muestras de ingenio

Ese es el tipo de problemas cotidianos que ponen en peligro la convivencia entre los miembros del pasaje. Visto lo visto –los cuatro primeros episodios–, Iannucci está menos interesado en sacar jugo cómico a las incógnitas que el espacio exterior encierra –planetas desconocidos, seres alienígenas, las leyes de la astrofísica que gobiernan en aquel ingrávido desierto– que en usar las particularidades de la industria hotelera y las relaciones laborales en general como marco para dejar en evidencia la estupidez humana. Y se toma su tiempo para hacerlo. Es otra forma de decir que «Avenue 5» avanza con cierta lentitud. En sus primeros compases, pese a ofrecer destellos de imaginación y complicaciones narrativas suficientes para mantener viva nuestra curiosidad, la serie da pocas muestras del ingenio irreverente que Iannucci ha convertido en marca de la casa. También es cierto, por otra parte, que en su primera temporada «Veep» contenía más bien pocas dosis del genio satírico que desplegó en las siguientes, y gracias al que se convirtió en una de las mejores ficciones televisivas de la última década. Y, a decir verdad, a partir de su tercer episodio la nueva serie ya parece más dispuesta a dejarse llevar por sus instintos más perversos y a seguir empeorando la situación de los personajes, sumiéndolos más y más en la miseria para nuestro deleite.

Por qué hay que verla / por qué no: Porque su creador es el británico Armando Ianucci, confirmado desde hace tiempo como una de las más brillantes mentes satíricas de nuestro tiempo.
El mayor acierto: El trabajo interpretativo de Hugh Laurie en la piel del comandante Ryan Clark, y el de Zach Woods en la de un hostil jefe de relaciones públicas.
Si le gusta también puede ver... el trabajo previo de Ianucci, tanto para la pequeña pantalla –«Veep» y «The thick of it»–, como en la grande –«In the loop» y «La muerte de Stalin»–.
El dato: El primer episodio incluye homenajes a títulos como «Vacaciones en el mar», «La aventura de Poseidón» y «Star Trek: Voyager».