Crítica de «Run»: Una frenética huida hacia atrás

Mezcla de comedia romántica y thriller hitchcockiano, la nueva serie de HBO relata la intrigante peripecia de dos viejos amantes que se reencuentran para escapar de sus nuevas vidas

¿Quién no ha tenido alguna vez la fantasía de huir, sin planes ni equipajes, y dejarlo todo atrás? Por supuesto, en circunstancias normales la mayoría de nosotros no podemos abandonar de repente nuestras responsabilidades para emprender un viaje por el país sin decirle a nadie dónde estamos, y por eso la premisa de «Run» resultaría tentadora en cualquier momento. Pero, dado que estos días la pandemia ni nos deja salir de casa, ahora lo es mucho más. Su primera escena nos muestra a Ruby (Merritt Wever) en un parking, sentada dentro de su coche. Inmediatamente recibe un mensaje de texto que contiene tan solo una palabra. Run. Corre. Poco después toma un avión a Nueva York, y allí toma un tren en el que también viaja Billy (Domhnall Gleeson), una figura de su pasado, para emprender junto a él una odisea sin considerar exactamente qué arriesga con ello. Después de todo, cuando una persona pega un portazo a su vida para escapar hacia lo desconocido, ¿qué puede salir mal a excepción de... todo?

Lo que sucede después es una extraña mezcla de farsa sexual, intriga hitchcockiana, drama psicológico y comedia de enredo que, eso sí, en ningún momento llega a ser tan divertida como podría esperarse de una ficción firmada por Phoebe Waller-Bridge –aquí, la creadora de «Fleabag» ejerce de coproductora–, pero que, en todo caso, avanza veloz y vigorosa. Cada uno de los episodios vistos para escribir este artículo –cinco de un total de ocho– es pura energía cinética, cualidad por la que contrastan deliberadamente con las situaciones personales de Ruby y Billy, que se conocen desde la universidad y, por diferentes razones, se sienten atrapados en las vidas que ahora llevan.

Fugitivos sin aliento

Desde el instante en el que se reencuentran, la química que circula entre ambos es evidente. Intercambian juegos psicológicos y dobles sentidos y buscan el contacto físico como gatos en celo y, entretanto, discuten y se guardan muchos secretos y se mienten sin cesar porque no pueden dejar de pensar en aquello de lo que huyen. Y en el proceso los detalles de las vidas de las que huyeron –cónyuges, hijos, carreras– emergen lentamente, y con ellos la sospecha de que tanto las motivaciones de Ruby como las de Billy son más oscuras que un mero intento de recuperar la juventud, y de que las consecuencias de su decisión son más graves de lo que ellos mismos podrían esperar. Mientras explora esos interrogantes, «Run» mantiene el foco puesto en el modo que la energía sexual de los fugitivos y sus tendencias autodestructivas tienen de alimentarse mutuamente. Es una serie que da la sensación de estar constantemente sin aliento, tanto por su ritmo narrativo como por los jadeos lujuriosos de sus protagonistas. Y, en buena medida gracias al carisma que Wever y Gleeson derrochan, resulta especialmente efectiva en sus primeros episodios, mientras se centra en ese intrigante tonteo.

Sin embargo, esas dinámicas no tardan en pasar a un segundo plano mediado el metraje para dejar que el relato ponga énfasis en el suspense y en las escenas de acción. Gran parte del humor interpersonal desaparece para dar paso a situaciones más alocadas y de comicidad más gruesa que desafían nuestra credulidad y dificultan nuestro interés en los amantes fugados. Justo igual que ellos, pues «Run» toma decisiones lamentables. Justo igual que ellos, aún tiene la oportunidad de enderezar el rumbo en los episodios finales.

Por qué hay que verla, o por qué no: Porque la coproduce Phoebe Waller-Bridge, cerebro de la magnífica serie “Fleabag”, y su creadora es Vicky Jones, colaboradora habitual de Waller-Bridge.
El mayor acierto: El trabajo interpretativo de Domhnall Gleason y -sobre todo- el de Merritt Wever, y la irresistible química que ambos actores comparten.
Si le gusta también puede ver... la trilogía “Antes de” de Richard Linklater y algunos de los thrillers de los Coen, dos de los más probables referentes de la serie.
El dato: La directora de sus cuatro primeros capítulos, Kate Dennis, también ha firmado episodios de “Glow”, “The Tick”, “Morir de risa”, “El cuento de la criada”, “Preacher” y “Fear of the Walking Dead”.