Policías

Deberíamos estar viendo series españolas como si no hubiera un mañana, ya que mañana tampoco sabemos qué va a pasar, qué van a decidir, qué será de nuestras vidas o qué última chaladura van a firmar para dejarnos en casa hasta que acaben los festivos, hasta el veranillo, o hasta que caiga el meteorito este que no acaba de caer. Jodío pedrusco, lo que tarda.

Oigan, aprovechen todos aquellos que tienen sus canalillos o sus posibilidades y, si no las tienen, se ponen en su tele en la TDT el canal Energy y ahí se ven Hawaii 5.0 que el policía bajito es muy adorable y lo de C.S.I sigue como siempre y muy entretenido. Atresmedia, además, hace y produce series muy interesantes y es de agradecer que podamos ver una ficción de tanta altura con sello español. Me gustaría, no obstante, que se miraran esas dos series de policías de las que todo el mundo habla y que son «La Unidad» y «Antidisturbios». Y no tienen nada que ver, no se vayan a engañar. Hombre, policías hay, pero las tramas son completamente distintas y los personajes, tan poderosos en la segunda, también. Si yo fuera un agente que lucha contra la amenaza yihadista, o miembro de esa unidad especializada, saldría a pegar abrazos a los responsables de estas dos producciones en vez de estar de lloriqueos y en manos de blogs de procedencia claramente incendiaria. Porque, se pueden revolcar en esa chorrada de que se presenta a la policía como violenta, deprimida y con adicciones, o verla sin prejuicios y empatizar, como sucede irremediablemente, con los personajes. Que te revuelves en tu sofá ante su sufrimiento y que sabes, de manera clarísima, que sólo unos cuantos están preparados para una labor necesaria e ingrata que tú serías incapaz de desarrollar. Vean ficción española, que está la calle para escribir una distopía chunga.