Rey Mysterio: “Solo entendí mi legado cuando empecé a luchar contra los que crecieron viéndome"

El luchador enmascarado de WWE reflexiona sobre sus tres décadas de carrera mientras prepara darle la “alternativa” su hijo Dominik y comparte espacio televisivo con su familia

Rey Mysterio, luchador de wrestling (lucha libre) / WWEwwe

Hace ya década y media, la inconfundible voz de Héctor del Mar salía despedida de los televisores españoles acompañada de un menudo luchador enmascarado que se medía con quien hiciera falta y por el título que se le pusiera entre ceja y ceja. Aquel «monarca chaparro» al que se refería con su gracia y brío el reverenciado periodista argentino no era otro que Rey Mysterio, pseudónimo en el ring de Óscar Gutiérrez Rubio (EE.UU., 1974).

Luchador desde su adolescencia y formado entre México y San Diego, el éxito le llegó a Gutiérrez a mediados de los 2000, cuando la empresa para la que lucha (WWE) se empezaba a abrir a otros mercados y, por tanto, tenía que cambiar los rostros que protagonizaban sus historias y combates. De esta manera, en lo que muchos consideran la edad de plata de la lucha libre en nuestro país y que tuvo su era gloriosa a principios del siglo pasado, cuando escenarios como el del Campo del Gas en Madrid podían reunir a miles de personas, Rey Mysterio empezó a hacerse un asiduo de todos los patios de recreo del país. Desde la propia invocación de su nombre, hasta mochilas, pasando por camisetas, figuras de acción y cromos. Es difícil encontrar a un niño nacido en los noventa en España que obvie su existencia, aunque sea de manera anecdótica.

Después de casi tres décadas de carrera y habiendo siendo campeón de WWE varias veces, Mysterio cree que ha llegado el momento de pasar la antorcha y que su hijo Dominik sea quien cargue el legado familiar luciéndose en el más bonito de todos los engaños. «Cuando debutó, tenía tantas cosas en la cabeza, como su seguridad en el ring, que no se me ocurrió pensar que lo estaba haciendo sin público», explica el orgullo padre en entrevista exclusiva con LA RAZÓN. Mysterio hace referencia al combate entre Dominik y Seth Rollins, que tuvo lugar hace unas semanas en el centro de alto rendimiento de WWE en Florida, el único estado en el que la lucha libre se ha considerado un servicio esencial durante la pandemia.

Rey Mysterio, luchador de wrestling (lucha libre) / WWEwwe

De hecho, según avanzaban los meses, la empresa que capitanea el veterano Vince McMahon ha intentado acercarse a sus aficionados colocando cerca de 400 pantallas de videoconferencia a las que pueden conectarse personas de todo el mundo para seguir los shows. Dentro de su «Thunderdome», el espectáculo se acerca a la experiencia pre-covid, pero los Gutiérrez siguen pensando que no es lo mismo: «Estoy debutando en medio de una de las eras más extrañas de la lucha libre moderna. No he tenido la experiencia completa», explica el hijo de Rey Mysterio.

Dominik, que lucha sin máscara, explica cómo era ir al colegio siendo envidiado o apareciendo puntualmente en la televisión, para que su padre tuviera combates simulando que su custodia legal estaba en juego: «Ha sido como crecer con un superhéroe de la vida real como tu padre. No lo cambiaría por nada en el mundo». Y sigue: «Tenía todas las figuras de acción, en todos los colores y modelos. Las quería todas. Me considero alguien con suerte porque podía disfrutar del personaje de Rey Mysterio, uno de los más influyentes de la historia, y además, disfrutar de él como mi padre. Es increíble».

Eso sí, la relación entre un padre y un hijo que apenas se ven 60 días al año, tiene sus peculiaridades: «Mi mamá estaba en casa la mayoría del tiempo, haciendo de madre y padre. Pero cuando papá estaba en casa todo eran juegos y divertimento. Nos mimaban por unos días y nos dejaban a mi hermana y a mí hacer cosas que normalmente no nos dejarían, como acostarnos tarde», recuerda Dominik.

Después de someter a su 619 a todos los mitos de la industria (John Cena, Batista, Brock Lesnar o The Undertaker), Rey contempla su legado orgulloso, con un hijo ya metido de lleno en el ring y con su hija, Aaliyah, dando sus primeros pasos en el negocio familiar: «Cuando está ocurriendo, cuando peleas en una ciudad detrás de otra, una noche tras otra, no tienes tiempo para darte cuenta de lo que está pasando, del camino que estás abriendo. Hoy en día, después de más de 30 años, me hace sentir muy orgulloso. Soy un padre orgulloso. Soy un luchador orgulloso. Solo te das cuenta cuando te alejas un poco, cuando consigues entender y darte cuenta de que muchas de las estrellas que están en WWE ahora son niños que crecieron viéndote. Compartir el ring con ellos, juntos o enfrentados, es un viaje maravilloso. He tenido mucha suerte de ser capaz de vivir ese viaje».

WWE habla más español que nunca

Además de A-Kid (Carlos Ruiz), el español que está revolucionando el wrestling patrio bajo contrato con WWE en su filial británica y al que se puede seguir todas las semanas en el WWE Network, la cuadratura del círculo luchístico está de dulce para los hispanohablantes. Nunca antes tantos latinos habían ocupado tanto espacio en la empresa hegemónica de la lucha libre. Mysterio, mientras recuerda un combate en 1996 con Eddie Guerrero en el que eran los únicos que hablaban en español del show, lo explica: «Vivimos en una época gloriosa. Gente como Konnan, Psicosis o Juventud Guerrera abrieron el camino a los Andrade, Santos Escobar o Bayley de ahora. Era algo que tenía que acabar pasando. No se trata tanto de que la gente llegara a la compañía como de que pudieran ser campeones y respetados aquí». Y remata: «El único consejo que podría darles es que salgan de su zona de confort y que abracen el riesgo».
Matías G. Rebolledo