El Internado Las Cumbres, los nuevos presos de la disciplina

Con «Las Cumbres» mañana Amazon P.V. recupera el universo de «Laguna Negra»

Imagen de uno de los capítulos
Imagen de uno de los capítulos FOTO: APV

Pasillos kilométricos, uniformes, habitaciones con literas, así es el monasterio en el que viven los internos de Las Cumbres, pero que más bien parece una cárcel. Este internado religioso y su claustro de profesores intentan reinsertar a los chavales en los que la sociedad ya ha perdido la fe. Mediante una severa disciplina, los profesores de dicha institución intentarán reconducirles. Hablamos con tres. «El Internado Las Cumbres» se estrena mañana en exclusiva en Amazon Prime Video y estará disponible en más de 200 países y territorios». Solo la estética recuerda a la serie de hace una década, «El Internado Laguna Negra»

Alberto Amarilla interpreta a un predicador dominico (orden a la que pertenece el internado) de gran personalidad. Este religioso fumador es la luz entre la ortodoxia y rigidez del sistema educativo de Las Cumbres. Representa la voz de la clemencia, la empatía y la compasión, pero también la nota discordante, como el profesor que más incomoda a la dirección del centro. El personaje interpretado por Alberto ha perdido la fe en su institución, un internado que castiga a sus alumnos en zulos y les rapa la cabeza si les pillan con un móvil. Este dominico tiene el dilema de rendirse, abandonando la orden, o intentar transformar la educación del internado desde dentro. Optará por lo segundo, ya que le preocupa más el futuro de sus alumnos que el suyo propio. La religión del sacrificio. «Él intenta involucrase más allá, quiere aportar a sus alumnos valores y no solo conocimientos». El ejemplo como forma de vida, porque la autoridad no se impone, sino que se gana.

Imagen de Mina en la serie
Imagen de Mina en la serie FOTO: APV

La serie de 8 episodios está protagonizada por Asia Ortega (Les de l’Hoquei), Albert Salazar (A.K.A.), Daniel Arias (Cuéntame), Daniela Rubio (La caza. Monteperdido), Claudia Riera (Les de l’Hoquei), Paula del Río (El desconocido), Gonzalo Díez (7 días), Carlos Alcaide (Libertad), Sara Balerdi (La línea invisible) y Francisca Aronsson (Hotel Paraíso).

Alberto no puede dejar de plantearse cómo se comportarían estos alumnos fuera del internado: «Solo entonces comprobaríamos si la disciplina ha valido de algo». A sus 40 años le cuesta reconocer que él no participase en el fenómeno adolescente que supuso la serie original de Antena3. Y es que «El Internado Laguna Negra», emitido durante años en Antena 3, marcó a toda una generación y supuso una escuela de actores como Ana de Armas –que ahora trabaja en Hollywood–, Blanca Suárez o Yon González. Mina El Hammani y Joel Bosqued sí lo recuerdan pero aclaran que «ambos internados solo comparten estética y universo». Y en este universo, que recuperan Atresmedia Studios y Globomedia más de una década después, siempre hubo hueco para lo místico y los personajes misteriosos. Unos habitantes del bosque que les rodea, enmascarados, traerán de cabeza a los alumnos. «Los alquimistas» los llaman.

Alumnos de Las Cumbres
Alumnos de Las Cumbres FOTO: APV

Pero ser alumno no es lo más difícil del internado, sino ser tutor. Bien lo sabe Mina, que interpreta a la responsable de la tutela de los dos alumnos más rebeldes. Se quieren fugar. «En este internado se pone a prueba la valentía de los estudiantes, los que ceden ante la presión de grupo y los que se imponen a ella defendiendo a sus compañeros incluso hasta de los profesores». En esta serie no hay término medio, están los líderes, que son rebeldes y desafiantes, y los alumnos aparentemente ejemplares.

Joel Bosqued interpreta al profesor de música, otro instrumento más que persigue la colectivización y la cultura de grupo. Porque eso pretende este internado y todas las instituciones represoras: oprimir la personalidad individual y sustituirla por una común y compartida, para controlar más fácilmente. Pero el espíritu de un adolescente siempre triunfa. La pubertad no se puede recluir. Precisamente, estos alumnos que viven aislados del mundo en una burbuja, en un confinamiento eterno, se comportan como una familia entre ellos.

Joel, que se fue de casa a los 16 años, no cree en la cultura del castigo: «Siempre tenemos la presión de cumplir con la voluntad de otra persona, nuestros padres, los profesores o nuestros jefes. Eso hace que arrastremos la culpa durante toda nuestra vida. Los zulos de El Internado solo representan las habitaciones en las que siempre nos han castigado». La pedagogía de las órdenes y no de las lecciones.