Cousteau: el loco del gorro rojo que alertó del cambio climático

Disney+ acaba de estrenar el documental más cercano y personal del explorador

Cousteau durante la grabación de un documental
Cousteau durante la grabación de un documental FOTO: Disney +

Los méritos de Jacques-Yves Cousteau no sólo pasan por haber conseguido series documentales que enseñaron a millones de espectadores cómo es el fondo marino de todo el planeta, reconocidas con una Palma de Oro de Cannes (1956), un Emmy, un Bafta y tres Premios Oscar, ni siquiera por haber sido oficial naval, explorador, fotógrafo, autor y cineasta, si no por sacarle los colores al mundo con la destrucción del mar a manos del hombre. Una de las primeras lecciones sobre el cambio climático y que parece que hemos querido olvidar, así como al loco del gorro rojo que nos lo mostró ya en los años 70.

La primera muerte

Esa es una de las pretensiones de «Becoming Cousteau» ( «Cousteau: pasado y futuro», la cinta de National Geographic Documentary Films dirigida por la nominada al Oscar, Liz Garbus ,que ya se puede visionar en Disney +. Garbus cuenta cómo surgió la idea, pues parecía que la vida del francés ya se había contado muchas veces. Pero un día, mientras le leía un libro sobre el comandante del «Calypso» a sus hijos, se dio cuenta de que la mayoría de la gente no sabría realmente quién fue el marino fallecido en 1997, pionero en todas las imágenes submarinas que hoy se graban con alta calidad para los documentales. Con la dificultad añadida de estar durante años ganándose la confianza de la familia Cousteau, consiguió acceso a más de 550 horas de material de archivo y metraje apenas usado en las películas y el apoyo de los tres hijos del explorador y su fundación. Por tanto que nadie busque quedarse dormido en el sofá viendo peces, puesto que «Becoming Cousteau», enfoca los 87 años de su vida en un arco que va desde su entrada en la armada francesa y sus primeros malos tratos a los animales marinos (duras imágenes de apaleamiento de tres tiburones y subirse encima de las tortugas) hasta convertirse en el caballero andante de la vigilancia del mar.

En la cinta hay imágenes inéditas como las primeras imágenes de Simone, su primera esposa, que huía de las cámaras. También se narra cómo le llegó la vocación submarina a Cousteau fruto de un accidente de tráfico que le rompió 12 huesos. Siguiendo las recomendaciones de un amigo se unió a dos compatriotas, Philippe Tailliez y Frédeéric Dumas, para iniciarse en la natación y el buceo para acelerar su recuperación física, y nunca más abandonaría el mar. Nacen «Los tres mosqueteros del submarinismo», que durante años fueron pioneros en la observación de la vida marina.

La Segunda Guerra Mundial llega para interrumpir la calma europea y Cousteau y su equipo buscan refugio en el mar, como una manera de distanciarse del conflicto bélico: «Fuera del mar nada tiene sentido». Se ofrecieron al acabar la contienda a bucear entre los restos de las batallas navales y podemos ver algunos de los cadáveres que encontraron sepultura en el mar, todavía flotando entre los restos. En 1947 en Toulon la tripulación buscaba manera de financiar un nuevo buque oceanográfico e intentaban rentabilizar el Aqualung, que había inventado Cousteau años antes para la inmersión autónoma sin tubos. En las pruebas en aguas profundas falleció Maurice Fargues tras bajar hasta los 120 metros. En el documental se ven parte de las angustiosas 12 horas que intentaron reanimarle sin conseguirlo con el cadáver en cubierta. La llegada del dragaminas «Calypso» supone un antes y un después para el marino y su equipo de voluntarios, que abandonaron cualquier relación con tierra firme y se adentraron en el mar filmando centenas de horas que incluía su vida a bordo.

Sin negar lo evidente, también se pone de manifiesto la necesidad de fondos que acuciaron al comandante durante gran parte de su vida y que le «obligaron» a sumergirse para busca petróleo en el golfo pérsico y consiguió así la riqueza que aún ostenta Abu Dabi. Pero también seremos testigos del cambio de Cousteau, que dejó de filmar peces bonitos, para alertar al mundo de los estragos que el hombre y el cambio climático causaban en el mar, ya en los años 70. Por lo tanto, también hay moralina en el documental que se pregunta qué olvidamos antes. Nos acordamos de su físico delgado y de haber parecido siempre un hombre mayor, su pipa y su eterno gorro rojo, pero... ¿nos hemos olvidado también del mensaje?

Comprometido con la causa, olvidó a su familia

►El documental ahonda en la relación de Cousteau con su primera mujer, Simone, que era el poder en la sombra del «Calypso», y que pasaba más tiempo en el barco que el resto de la familia todos juntos. No en vano la llamaban «La pastora» por mantener a la tripulación lejos del borde. El documental cuenta como aseguró que «ningún hombre en el mundo podría ofrecerme lo que tiene esta embarcación». Cousteau nunca negó que eligiera dedicar su vida al mar en detrimento de su familia, aunque ellos viajaran con él.