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“Nadal, presidente”

El amor de la Caja Mágica por el tenista balear se multiplicó en esta semana de Copa Davis

La afición española animando en la Caja Mágica
La afición española animando en la Caja Mágica FOTO: Manu Fernandez AP

Ambiente de Copa Davis, eso no se ha perdido con el nuevo formato... Sobre todo cuando juega España, claro, que actuaba como local y que ha llenado la central de la Caja Mágica todos los días. Niños, niñas, hombres y mujeres, abuelos, madres, familias... No había edad para ver a Nadal y su tropa. Un bocata antes de empezar la final y después a la pista. Las banderitas ya ondeando. Enfrente de la tribuna de prensa, un aficionado con una llamativa peluca amarilla no se ha perdido ni un partido en toda la semana. Llama tanto la atención que incluso hay quien le pide hacerse una foto. Es el fan número uno de España. Y el fan número uno de Nadal, al que anima con un megáfono. De todo le dicen al balear en la Pista Manolo Santana, lo mismo que sucede durante el Mutua Madrid Open en primavera. Sencillamente, la gente adora al número uno del mundo. Hay quien sigue su trayectoria por televisión cueste lo que cuesta. Que juega en Miami o Australia y hay que poner el reloj a las tres de la madrugada para una segunda ronda en la que posiblemente vence 6-2 y 6-3, pues se pone el despertador y se levanta a verlo, aunque al día siguiente haya que tomar algún café de más en el trabajo. Esta vez la oportunidad es verlo en directo, con lo que las emociones se multiplican y los vecinos no se van a quejar... Del «Viva España» o «Paquito, el Chocolatero» u otro pasodoble se pasó al «Viva Nadal» en alguna ocasión, o incluso al «Nadal, presidente», porque del zurdo se admira no sólo su capacidad para golpear la pelota o para darlo todo hasta la última gota. El «vamos Rafa» es ya un grito de guerra mítico para los seguidores. Más de cien veces se oyó en cada uno de sus partidos. Aunque estar en la pista sirve para comprobar que él a veces no dice «vamos», dice «venga».

Cada tenista ha tenido un hueco para la afición. Si durante el dobles de semifinales, en el angustioso tie break, el «Feli, Feli» reventó el estadio tras un resto de revés, en la presentación de la final el aplauso especial fue para Bautista, que ha perdido a su padre recientemente y jugó con los sentimientos a flor de piel. Pero logró contenerse. Hasta él se acordó de Nada en su discurso. «Es un extraterrestre», aseguraba el castellonense mientras el «Roberto, Roberto» no dejaa de sonar en la pista. En ese momento, los cencerros que llevó la afición canadiense ya no sonaban. Él los apagó logrando el primer punto de la eliminatoria.