Diego Urdiales: “Esto pone en valor las pequeñas cosas que siempre damos por hecho”

El torero riojana está de confinamiento en su casa de Arnedo, precisamente allí tenía que haber comenzado la temporada el pasado sábado

Urdiales, en su casa de confinamiento
Urdiales, en su casa de confinamientoLa Razón (nombre del dueño)

Era el pasado sábado la fecha elegida para haber comenzado la temporada, precisamente en casa, en Arnedo, en el corazón de La Rioja, pero el destino quiso, ha querido que tal fecha la pasara en casa, pero en casa de verdad. “Es curioso, hoy tendría que estar pasando los nervios, el miedo previo a saber que iba a torear en casa que eso siempre supone una tensión añadida y en cambio estoy aquí encerrado con la familia y atento a todo lo que ocurre y pocas cosas buenas. Es preocupante la situación, solo espero y deseo que haya el menor número posible de víctimas y que los profesionales puedan tratar a la gente que enferma, que se pueda controlar el tema”., apunta el torero Diego Urdiales.

Diego pasa el confinamiento en su Arnedo natal, con Marta, su mujer, y Claudia, su hija. “Es una situación nueva para todos y hay días que te encuentras más perdido que otros y te das cuenta de los muchos momentos buenos que no llegamos a valorar porque estás metido en una rutina o de la importancia que se llega a dar a veces a determinadas derrotas. Esto te reafirma en eso que sabes pero que a veces por el ritmo del día a día pasamos por alto que en las pequeñas cosas está lo verdaderamente importante y que poder dar un beso a tu mujer, a tus hijos, a tus padres, tomarte algo tranquilo con los amigos es un bien muy preciado. ¡Las pequeñas cosas de la vida!”, mantiene el diestro.

Urdiales sigue sus rutinas de entrenamiento a diario, “hago bici estática y mis ejercicios para no perder la forma, cojo el capote y la muleta y tengo a mano un vestido de torear para cuando me apetezca ponérmelo. Es algo que suelo hacer, este año me lo habré puesto ya 30 veces, porque después, cuando salgo a la plaza, necesito estar liberado y sentirme torero, despreocupado de la incomodidad de una prenda, así que me acostumbro a estar con él”. Y así, pasa las horas, y los días. Y tiene pinta de que las semanas. La vida avanza.