Del júbilo de Fallas al mes negro

El ministro de Cultura se puso en contacto con el sector de la Tauromaquia mientras cae en picado a la quiebra económica por días

Plaza de toros de Valencia

Pasan los días como si hubiéramos invertido el orden del tiempo y si en la vida normal, considerando esa la que llevábamos hasta hace diez días, las semanas volaban, ahora se dilatan las horas y los minutos mientras cada día del calendario de este mes de marzo nos aparca en un nuevo destino del planeta taurino. Así fue la semana pasada con el fin de trayecto en el día de San José, que es el día grande de las Fallas. El cierre del serial valenciano justo antes de la cremá nocturna. La noche más mágica de año. No pudo ser.

No se abrieron las puertas de la plaza de toros de Valencia. No reapareció Roca Rey en España. Su esperada vuelta después de que tuviera que cortar la temporada en Pamplona y reapareciera en América. Tampoco Ponce pudo celebrar sus 30 años de alternativa. Lo hizo a puerta cerrada, más que nunca, en el campo. En la soledad del confinamiento de su finca jienense. La vida sigue, transita, en esta austeridad obligada de no verse y no tocarse. Ayer era el día en el que Diego Urdiales hubiera comenzado campaña en casa, en Arnedo. Y en casa se quedó. Pero dentro, peleando con los miedos. El gran reto al que se enfrenta toda la sociedad. Castellón cogía estos días el protagonismo con la celebración del final de feria. Un serial que festejaba los 75 años de vida.

Una tercera edad que no le ha sentado nada bien. Paralizadas ambas ferias y suspendido el concurso de Albacete mientras se para el mundo y galopan los datos de infección de esta pandemia, que ha colonizado nuestra vida, es difícil aventurarse, cómo bien apuntaba Miguel Ángel Perera en una entrevista a LA RAZÓN “todavía es muy pronto para pensar en cuándo va a volver la vida normal, si estamos en mitad de los contagios. Hay que ver cuánto dura y cómo salimos de esto”. Y así es. A pesar de que la Feria de San Isidro no ha sido ni presentada ni suspendida, tampoco los primeros festejos del mes de abril, resultaría un imposible dado el panorama que se pudiera celebrar. La quiebra para el sector es apabullante, más tratándose de una actividad estacional que comienza su intensidad justo en estas fechas.

Infinita es la preocupación del sector, tanto de los profesionales que participan en él espectáculo como de los ganaderos que crían los toros o los propios empresarios, el ministro de cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, se ha puesto en contacto con la Fundación de Toro de Lidia con el fin de infundir tranquilidad al sector mientras se desarrollan los acontecimientos a velocidad de vértigo.

Comenzamos ya casi la última semana de marzo con la certeza de que no veremos en el siguiente mes la reaparición de Alejandro Talavante, prevista para Arles el 11 de abril ni en Resurrección de Sevilla un día después. Sabiendo que nos saltaremos la Semana Santa y la alegría al poco de la Feria de Abril. La incertidumbre es un manto negro que lo cubre todo. Solo el tiempo despejará las dudas de cómo quedará el panorama tras la pandemia, cómo será la incorporación de la sociedad a la vida normal. Y cómo nos aferraremos de nuevo a las emociones después de haber transitado los miedos y el infierno en soledad.

El mundo, en general, sigue a la expectativa, mientras el reloj de la debacle económica avanza, y el del tiempo se ralentiza. Habrá que reconstruir después sobre pilares sólidos que sustenten.