El Juli: “Ningún Gobierno debe dejarse llevar por la ideología en nuestra profesión”

Explica por qué el mundo del toro se siente discriminado e insiste en que esta pandemia está dejando a muchos profesionales en una difícil situación

Julián López, El Juli en los carteles desde niño, una de las máximas figuras de la historia del toreo, también se ha sumado a esta campaña de defensa de la tauromaquia. Vive la temporada rara de 2020 como todos sus compañeros y sigue entrenando, aunque todo parece estar relativizado por la preocupación personal hacia los más desfavorecidos del planeta de los toros.

–¿Qué ha sentido al ponerse la mascarilla en esta manifestación virtual?

–Lo mismo que todo este sector: indignación hacia el trato que nos está dando el Ministerio al excluirnos de los demás ámbitos culturales. El mundo del toro ha sido muy respetuoso , y se nos ha respondido con el silencio y con una discriminación evidente. No se ha contestado ni a las cartas enviadas, ni al documento con 37 medidas firmado por más de 600 entidades profesionales. Ha sido todo decepcionante. Ni se nos ha convocado a las reuniones mantenidas con las industrias culturales, ni la palabra toro ni tauromaquia ha aparecido en ningún momento en el Decreto de ayuda a la cultura.

–¿Cree que hay una campaña para excluir al toro de la Cultura con mayúsculas?

–No lo sé, pero desde luego este mundo exige el lugar que le corresponde en la cultura de España, tanto por su historia, su impacto económico, como por su arraigo social. La cultura de un país sale del pueblo, y por ello el toreo es cultura profunda y una manifestación del pueblo. De hecho nosotros somos artistas. No podemos olvidar que según una de las definiciones de la Real Academia Española la cultura es el conjunto de manifestaciones de la vida tradicional de un pueblo.

–¿Se podría hablar de una cuestión ideológica para esta discriminación taurina?

–La verdad es que no sé lo que hay, pero ningún Gobierno debe dejarse llevar en este materia por ninguna ideología, sino dar respuesta una necesidad social, y a dar cobertura a una parte importante de la cultura, del mismo modo que se hace con el cine, la música, el teatro o la danza. Hay datos incontestables como que el toreo recibe de los Presupuestos Generales del Estado solo la cantidad de 65.000 euros, frente a los 10 millones para el teatro, los 30 de la música y la danza, o los 70 del cine. Cuando además el mundo del toro, por número de espectadores, es el segundo espectáculo de masas en España. Creo que los toros están alejados de cualquier ideología política. El toreo es del pueblo y cualquier persona a cargo de los asuntos públicos debe respetarlo. No queremos ser más que nadie, pero sí que se nos trate como un sector más de la cultura sin ningunearnos ni discriminarnos.

–¿Cómo tiene el cuerpo ante el panorama de los banderilleros, picadores o mozos de espada que no van a tener ninguna cobertura ni remuneración este año?

–Tengo un dolor muy grande. Yo no hablo por mí, ni por otras figuras que han tenido la suerte de poder vivir el éxito en la tauromaquia. Mucha gente lo está pasando muy mal, y después de haber contribuido a la Seguridad Social, y al país, ahora el Estado les da de lado una manera totalmente autoritaria y discriminatoria. El Ministerio de Cultura ha dado la espalda a este mundo de manera muy cruel.

–¿Estas iniciativas unirán a la gente del toro?

–Creo que sí. El mundo del toro ha sido muy paciente, benevolente en todos estos años. Hacemos algo sostenible, pero durante esta crisis no se puede permitir que nos olviden. Hoy en la Fundación del Toro de Lidia estamos reunidos todos los llamados estamentos taurinos y vamos a luchar por la libertad.

–¿Qué piensas cuando algún político habla de hacer un referéndum sobre los toros?

–La tauromaquia como expresión cultural, y por la tanto protegida, no puede ser objeto de referéndum. Como tampoco sería imaginable una consulta sobre la ópera o la danza. Todo el que plantea un referéndum presuntamente a favor del pueblo está escondiendo una decisión totalitaria. La cultura de los toros no está para gustar o no a un ministro o a un vicepresidente. La tauromaquia es libre.

–Es obligado preguntarle, ¿habrá toros en 2020?

–En el sector estamos concienciados de que este es un año distinto, particular, y que estamos en una crisis tremenda. Hay que arrimar el hombro por los más necesitados. Dentro de la forma que se pueda, ante la cual tampoco se nos ha tratado como a otros sectores de la cultura, habrá que programar toros. Confío en que se puedan hacer espectáculos taurinos con un contenido social y de apoyo a los más necesitados.